Cuba: ¿Economía socialista, social de mercado o social y solidaria?
“Economía” tiene tantos apellidos como sabores de helado en la antigua Coppelia. Pero en este artículo hablaremos solo de tres —como los sabores actuales en un buen día.
Según el Diccionario de la lengua española, “economía” viene del griego oîkos ‘casa’ y νέμειν némein ‘distribuir’, ‘administrar’. Se define como “Conjunto de bienes y actividades que integran la riqueza de una colectividad o un individuo”; y también “Ciencia que estudia los métodos más eficaces para satisfacer las necesidades humanas materiales, mediante el empleo de bienes escasos”.
La economía socialista
La definición de “economía socialista” depende mucho del país que dice establecerla o ejercerla, desde el modelo estadocéntrico de la difunta URSS y la actual República Popular Democrática de Corea, pasando por las “economías socialistas de mercado” de China y Vietnam, hasta llegar a Cuba.
La Constitución cubana (ANPP 2019) establece en su artículo 18: “En la República de Cuba rige un sistema de economía socialista basado en la propiedad de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción como la forma de propiedad principal, y la dirección planificada de la economía, que tiene en cuenta, regula y controla el mercado en función de los intereses de la sociedad”. Pretende una economía “con” mercado —regulado y controlado— y no “de” mercado.
El documento gubernamental Transformaciones económicas y sociales (Gobierno de la República de Cuba 2026) propone varias medidas para transformar el sistema de planificación de la economía que otorgan un mayor papel al mercado, entre ellas “Transitar hacia un modelo de planificación financiera donde el Estado abandona progresivamente la distribución física de recursos (empresas acceden a insumos por mercado, encargo estatal por contrato, satisfacción de demandas del mercado interno)” e “incorporar en las proyecciones del Plan Nacional de Desarrollo y Estrategias Territoriales las actividades de los actores económicos no estatales”.
Sobre todo, se destaca la intención de descentralizar a nivel municipal el “Fomento del desarrollo económico local (diversificar tejido productivo, capacidad de exportar/importar, generar y retener divisas, estimular inversión extranjera)” y la “Gestión administrativa y de recursos humanos, presupuestaria, financiera y tributaria local”.
No se abandona la dirección planificada de la economía, sino que esta se centra en lograr equilibrios macroeconómicos, transitar hacia un modelo de planificación financiera para el sector estatal, incorporar a los actores no estatales y descentralizar a los territorios funciones antes reservadas al nivel central.
Conocido como “las 176 medidas”, el documento constituye el proyecto reformista más profundo desde los Lineamientos de 2011 (PCC 2011); llega con una década de retraso, con la economía seriamente deteriorada, el país sometido a un bloqueo genocida de Estados Unidos, sin apenas ingresos externos ni capital de inversión extranjera. Conserva un espíritu estadocéntrico, aunque se abre al sector privado, incorporándolo a la planificación central, y una descentralización territorial que constituye más una desconcentración de funciones, con pocos recursos —humanos y materiales— para implementarla.
¿Economía social de mercado o economía social y solidaria?
Un equipo de cinco economistas cubanos convocados y auspiciados por The Cuba Study Group (CSG) —una organización con sede en Washington D. C. que aboga por su visión de una “Cuba libre”— elaboró una propuesta para transformar la economía cubana. Cuba Transformación propone construir una “economía social de mercado sustentada en un Estado democrático de derecho”. (De Miranda Parrondo et al. 2026)
Müller-Armack, fundador de la teoría de la “economía social de mercado”, proponía precisamente integrar los principios de libertad del mercado con la regulación social, encarnando la filosofía de “mercado en la mayor medida posible, intervención estatal en la medida necesaria”. (Kurokawa 2012)
En el fondo, la expresión es un eufemismo para referirse a una economía de mercado bastante libre y con limitada regulación, acompañada de una determinada política fiscal y social. Teóricamente, se sostiene en tres pilares:
(1) Mercado libre: Los precios, la empresa privada y la competencia son el motor; el Estado no produce y deja de ser dueño de los medios de producción;
(2) Estado fuerte pero limitado: Un Estado árbitro que no controla, pone y hace cumplir las reglas, garantiza estabilidad monetaria, protege la propiedad y los contratos; y
(3) Corrección social: La riqueza que genera el mercado se redistribuye para garantizar oportunidades reales, seguridad social, educación pública, seguro de desempleo, vivienda. (Carranza 2026)
Pero, como dice Wilder Pérez Varona, todos estamos de acuerdo en........
