El desarrollo no está a la vuelta de la esquina
Fue un magnífico profesor de Economía Política —luego colega y amigo— quien me inculcó la preocupación por los problemas del desarrollo económico, y en particular, por las características que adopta ese proceso en América Latina. Lamentablemente, ya no está entre nosotros. Su nombre: Silvio Baró.
Desde entonces, no he podido dejar de asomarme —una y otra vez— a un fenómeno tan fascinante y diverso, que cada día nos sorprende con nuevos desafíos, tanto prácticos como teóricos.
También ha evolucionado la forma de medir el desarrollo. Antes se reducía a uno o dos indicadores —como el incremento del PIB per cápita o la participación en el comercio mundial—, pero hoy se concibe como un fenómeno multidimensional.
Instrumentos como el Índice de Desarrollo Humano o el Índice de Prosperidad son algunas de las mediciones que se utilizan hoy para ello. Ninguna es perfecta; ambas quizás sean incompletas, pero coinciden en reconocer la multidimensionalidad del fenómeno.
Algo similar ocurrió con los paradigmas ideológicos. Lo que desde la economía política del capitalismo, en su vertiente marxista, se consideraba imposible —alcanzar el desarrollo en condiciones de predominio capitalista— dejó de serlo. Aparecieron países, incluso pequeños, que lograron avances impresionantes, tanto en términos cuantitativos como cualitativos.
De la misma forma, luego del desastre del socialismo europeo y de la desaparición de la URSS, la fuerte convicción generada del fracaso del desarrollo socialista ha tenido como contrapartida y realidad demostrada las........
