Bolivia: análisis de la deuda externa en el 1er semestre 2026, y el papel que jugará el acuerdo con el FMI
La deuda pública constituye uno de los principales instrumentos mediante los cuales un Estado financia inversiones públicas, cubre déficits fiscales y enfrenta situaciones extraordinarias de iliquidez. Sin embargo, el endeudamiento deja de ser un mecanismo saludable cuando el crecimiento de las obligaciones financieras supera la capacidad estructural de la economía para generar ingresos fiscales y divisas suficientes para atender oportunamente el servicio de la deuda.
Durante el primer semestre de 2026, Bolivia enfrentó un escenario macroeconómico particularmente complejo, caracterizado por una desaceleración económica, elevada inflación, escasez de divisas, disminución de las exportaciones, persistente déficit fiscal, reducción de las Reservas Internacionales Netas (RIN) y crecientes restricciones en el mercado cambiario. En este contexto, el comportamiento de la deuda externa pública adquiere especial relevancia debido a que refleja tanto las necesidades de financiamiento del Estado como la percepción de riesgo del país frente a los organismos internacionales y los mercados financieros.
1. ¿Cómo se desempeñó y evolucionó la deuda externa pública de mediano y largo plazo durante el primer semestre de 2026?
Una deuda que continúa creciendo, pero con un cambio importante en su composición y destino
Al cierre del primer semestre de 2026, el saldo de la deuda externa pública de mediano y largo plazo de Bolivia alcanzó USD 14.357,7 millones, registrando un incremento de USD 193,4 millones respecto a diciembre de 2025. Aunque este crecimiento representa apenas un 1,4% semestral, refleja que el Estado continúa dependiendo del financiamiento externo para cubrir necesidades fiscales y de liquidez. Durante este período se recibieron desembolsos por USD 1.217,8 millones, pero también se efectuaron amortizaciones de capital por USD 977,4 millones, además del pago de USD 307,5 millones por intereses y comisiones. Como resultado, el incremento del saldo fue moderado, aunque acompañado de un esfuerzo financiero significativamente mayor para cumplir con el servicio de la deuda. El comportamiento observado evidencia que Bolivia continúa teniendo acceso al financiamiento internacional, aunque a un costo creciente y bajo condiciones financieras menos favorables que en años anteriores.
Desde una perspectiva técnica, el desempeño de la deuda puede calificarse como estable en términos de saldo, pero más vulnerable desde el punto de vista financiero. La mayor parte del endeudamiento continúa concentrándose en organismos multilaterales, principalmente el BID, la CAF y el Banco Mundial, que representan más del 70% del total de la deuda externa. Sin embargo, durante el primer semestre destacó la emisión de $us. 1.000 millones en Bonos Soberanos en los mercados internacionales, operación destinada principalmente al apoyo presupuestario. Esta decisión permitió fortalecer temporalmente la liquidez del Gobierno, pero incrementó el peso del financiamiento obtenido en condiciones de mercado, generalmente más costosas que los créditos multilaterales tradicionales. En consecuencia, aunque el crecimiento del saldo fue moderado, la estructura de la deuda comenzó a mostrar una mayor exposición al financiamiento comercial y a tasas de interés superiores.
¿Qué cambios importantes ocurrieron respecto a diciembre de 2025?
El retorno al mercado internacional de capitales marcó el principal cambio en la estrategia de financiamiento
El cambio más significativo ocurrido durante el primer semestre de 2026 fue la reaparición de Bolivia en los mercados internacionales mediante la emisión de USD 1.000 millones en Bonos Soberanos, lo que incrementó el saldo de los títulos de deuda desde USD 1.850 millones hasta USD 2.286,9 millones, elevando su participación al 15,9% del total de la deuda externa pública. Paralelamente, la deuda bilateral disminuyó debido al proceso natural de amortización de préstamos con China y Francia, mientras que la participación relativa de los organismos multilaterales permaneció prácticamente estable. En términos prácticos, la composición de la deuda comenzó a desplazarse parcialmente desde créditos tradicionales hacia instrumentos negociados en los mercados internacionales de capitales.
Otro cambio relevante fue el deterioro de algunos indicadores financieros asociados a la sostenibilidad de la deuda. Aunque la relación Deuda Externa/PIB aumentó hasta 26,5%, permaneciendo por debajo del umbral internacional del 40%, el indicador de liquidez Servicio de la Deuda/Exportaciones ascendió a 19,4%, superando el límite de referencia del 15% utilizado por el Banco Mundial y el FMI. Este incremento obedeció principalmente al importante pago de Bonos Soberanos y a la disminución de las exportaciones (dañadas por los bloqueos), lo que refleja que el principal desafío actual ya no radica únicamente en el tamaño de la deuda, sino en la creciente dificultad de generar suficientes divisas para atender oportunamente sus obligaciones externas. En otras palabras, el riesgo financiero comienza a concentrarse más en la liquidez que en la solvencia.
2. Aspectos positivos y negativos del desempeño, estructura y situación de la deuda externa pública de Bolivia al primer semestre de 2026
1. Predominio del financiamiento multilateral favorece la sostenibilidad financiera
La principal fortaleza de la deuda externa boliviana continúa siendo su composición. Al cierre de junio de 2026, aproximadamente tres cuartas partes del saldo corresponden a préstamos otorgados por organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF), el Banco Mundial y FONPLATA. Este tipo de financiamiento generalmente ofrece tasas de interés inferiores a las del mercado internacional, plazos de amortización más largos y períodos de gracia que reducen las presiones inmediatas sobre las finanzas públicas. Desde el punto de vista del riesgo soberano, esta estructura disminuye la probabilidad de enfrentar crisis........
