Perú, Colombia y el Escudo
Este domingo 7 los electores peruanos asistirán nuevamente a las urnas para elegir, en segunda vuelta, a su Presidente. Dos semanas después, el 21, los electores colombianos harán lo mismo para su Presidente. (No menciono a Vicepresidentes, porque ellos no son elegidos realmente por voto popular: en nuestras Américas vienen como adición al que sí se vota, el candidato presidencial: casi un mero suplente, un recambio de urgencia asegurado).
Aunque para algunos pudiera parecer una más de las batallas ideológicas dicotómicas izquierda-derecha a las que nuestros países nos tienen acostumbrados, éstas tienen unas particularidades que las diferencian. La primera es contextual: si en los 2000 la hegemonía era de la izquierda sigloveintiunera (una izquierda que mezclaba rasgos de stalinismo con neomarxismo y del “socialismo democrático” trastornado de Dieterich Steffan, éste casi una mezcla del socialismo utópico de Fourier con el maoísmo latinoamericanizado de Guevara) con el Foro de São Paulo primero y el Grupo de Puebla después —y aún—, ésta nueva se da en la época del Escudo de las Américas, muerto Chávez, preso Maduro y gobernando Trump, sin gobernar alguno de los Castro (al menos permanentemente visibles), sin los K, sin Correa ni Boric ni Mujica —aunque Boric y Mujica eran de una izquierda democrática—, con un Lula en equilibrio y unos Ortega-Murillo más perdidos que gato sin cola (hay un Díaz Canel y una Rodríguez en distintos funambulismos).
La segunda es “productiva” y financiera: Colombia y Perú son los dos mayores proveedores de cocaína del resto del mundo (Bolivia el tercero, pero ésa es una historia casada con luchas de supervivencias por el Poder que se les desata a los cárteles); por ende, con el Escudo (que por muchos “algos” se llama Coalición........
