El médico de cámara que perdió la cabeza por la reina y por ilustrado
Nicola, un compañero de colegio, comentando mi columna anterior sobre la campaña de vacunación de Balmis, Zendal y Salvany en América Latina, me recordaba que, en 1770, veintiséis años antes de Edward Jenner, un médico alemán había vacunado en Dinamarca, pero el crédito del descubrimiento ha quedado para Jenner. Ese médico se llamaba Johann Friedrich Struensee.
Al investigar el asunto, descubrí que lo que hizo Struensee durante la epidemia de viruela en Copenhague fue en realidad una “variolización”: inmunizó a la población inoculando pequeñas dosis de material de viruela humana (y no vacuna). El método tenía riesgos importantes: aunque la mortalidad era baja (de uno a tres de cien inoculados), los “variolizados” podían convertirse en transmisores del contagio. En cambio, la viruela vacuna era inofensiva para los humanos, lo que explica el éxito y la rápida difusión del método de Jenner.
Aclarado el punto sobre el........
