Aramayo en el mundo
Entendiendo al revés la frase repetida como mantra por el presidente Rodrigo Paz, “Bolivia en el mundo…” el excanciller Aramayo se dedicó, con fruición durante ocho meses, a viajar por todo el planeta y a firmar vagos “acuerdos de cooperación” y “cartas de intención” inútiles, que no se han traducido en nada concreto porque son un saludo a la bandera.
La viajadera incesante del ahora excanciller es una enfermedad de bisoños. No podía estarse quieto como si le hubieran puesto un locoto en el trasero. Aparecía con funcionarios de diferentes países, en fotografías tomadas en varios puntos del planeta, en las que su corta estatura profesional es notoria, sin que ello beneficie para nada a Bolivia, por el contrario, con un costo altísimo para el país.
Aramayo estaba siempre dispuesto a acudir al llamado del gobierno de Estados Unidos. No terminó de crecer profesionalmente y el cargo le quedaba como el traje de un hermano mayor. Ni sobre plataformas de China Supay pudo estar a la altura de la política internacional que necesitamos con urgencia. No pudo diseñar una y ni siquiera parchar la inexistente.
Escuché a Aramayo decir barbaridades similares a la que expresaban sus mediocres antecesores de los gobiernos del MÁS. Dijo por ejemplo: “Se nos critica haber tardado seis meses en nombrar embajadores, pero si tenemos que tardar seis meses más nos tomaremos el tiempo que sea necesario” (cito de memoria). Y luego, al dejar el cargo, dijo otra barbaridad similar: “No podemos nombrar embajadores antes de tener una política exterior definida”, como si él no hubiese sido el responsable de diseñarla.
Este aturdido servidor del Estado, sin noción de servicio público, no tiene idea de lo que dice y el país ha estado ocho meses sin representantes en los países........
