La guinda de la Copa de África
Si algo nos ha quedado claro con la decisión de la Confederación de África (CAF) de conceder la Copa de África a Marruecos, por incomparecencia técnica de Senegal en la final, es que Marruecos tiene mucho poder en la CAF y muchas ganas de que ese título figure en su palmarés.
Marruecos gana la Copa África en los despachos dos meses después
Porque es una decisión que no hay por donde cogerla. Íbamos a añadir que el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) deshará esa evidente injusticia, pero habrá que esperar, que sus designios son inescrutables y a veces avala cada mocordo que lo flipas, con perdón.
En todo caso, ahí está la cacicada que, bien mirado, es la guinda perfecta a la Copa de África, una competición en la que los arbitrajes ultracaseros han sido lamentables; en la que asistimos al esperpento de los recogepelotas quitando las toallas a los porteros rivales; y en la que se trató a patadas a Senegal antes, durante y después de la final. Y aún pretenden robarle el título.
