¡Por mí y por todos mis compañeros/as!
Anduve 38 años. Luego la silla, la mielomelitis, la operación. El bofetón de verdad fue verme en el espejo del ascensor y reconocerme. Y no reconocerme. Tengo espina bífida. Sondajes diarios, e irrigación intestinal cada tres días. Lo hago con disciplina y humor. Sin épica, sin victimismo. Soy honesta, leal y comprometida. Eso lo he construido yo. La espina bífida........
