Sin vivienda no hay proyecto de vida
Que el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas de nuestro país, nadie lo pone en duda. Ya no hablamos únicamente de las dificultades que encuentran las personas con menos recursos o determinados colectivos especialmente vulnerables. Hablamos de trabajadores y trabajadoras, de jóvenes, de personas mayores, de familias y de amplias capas de las clases medias que encuentran cada vez más dificultades para acceder a una vivienda o mantener una que puedan pagar y, con ella, construir un proyecto de vida.
Por eso, cuando UGT y CCOO planteamos una huelga general en defensa del derecho a la vivienda, no estamos haciendo una movilización contra un Gobierno, contra un partido político o contra una administración concreta. Estamos haciendo algo mucho más importante: poner en el centro de la agenda política y social un problema que afecta directamente a las condiciones de vida de millones de trabajadores y trabajadoras y reclamar una verdadera política de Estado en materia de vivienda.
Y lo hacemos también desde nuestra condición de organizaciones sindicales porque la vivienda es, cada vez más, un problema laboral.
Durante demasiado tiempo se ha querido separar el debate sobre los salarios del debate sobre el coste de la vivienda. Pero ambas cuestiones están profundamente relacionadas. De poco sirve que los trabajadores y trabajadoras consigan mejorar sus salarios si una parte cada vez mayor de esos ingresos tiene que destinarse a pagar un alquiler o una hipoteca. Cuando el coste de la vivienda absorbe una parte desproporcionada del salario, se reduce la capacidad de las familias para afrontar otros gastos esenciales como la alimentación, la electricidad, el agua o la educación.
Pero hay algo más. La falta de vivienda asequible está condicionando también el acceso al empleo y la movilidad laboral. Una persona puede encontrar un puesto de trabajo, pero no poder aceptarlo porque no puede permitirse vivir en el lugar donde ese empleo se encuentra. Puede existir una oportunidad laboral a pocos kilómetros de distancia y, sin embargo, resultar imposible aprovecharla porque no hay una vivienda disponible a un precio razonable. Esto ocurre especialmente en territorios donde el crecimiento económico, el turismo o determinadas actividades, como el alquiler turístico, han disparado los precios residenciales.
Por tanto, quienes........
