Vamos a contar mentiras (II): Manhattan bajo el agua
Los más jóvenes ni sabrán de qué les hablas al mencionar el término “agujero en la capa de ozono”. ¿Se acuerdan ustedes del canguelo que nos entró a todos hace apenas unas décadas con el dichoso agujero? A menos que cambiáramos de raíz nuestras costumbres consumistas, moriríamos todos abrasados por los rayos solares. Al parecer, fue tan sencillo como reformular cuatro cachivaches en los aerosoles, y listo: ¡capa de ozono restaurada! Recuerdo que hasta mirábamos a veces al cielo, y sí, veíamos con absoluta nitidez el orificio y hasta los maléficos rayos con cara de demonio rojo en alocada carrera hacia la superficie terrestre. En realidad, el agujero no era tal, sino una mayor delgadez en la consiguiente capa.
La lista de anuncios catastróficos incumplidos es larga, bastante más que la famosa sombra del ciprés delibesiana. Si se hubiera hecho realidad una ínfima parte de las catástrofes predichas, el mundo sería hoy muy diferente, a peor. Veamos.
Aunque podríamos retrotraernos a Malthus y compañía, es durante la pasada década de los sesenta cuando las predicciones catastrofistas encuentran acomodo en los mass media, auténticas cajas de........
