La deriva de la política
En un mundo revuelto, la política no aporta soluciones estables a los problemas sociales, por lo que atraviesa por un cierto desprestigio, lo que conlleva una preocupante desafección ciudadana. La corrupción, que salpica a los partidos más importantes, incrementa el descrédito y aumenta el alejamiento del electorado que, o bien no acude a las urnas a votar, o bien decepcionado apuesta por los partidos más radicales y populistas, que lejos de afianzar la democracia, la ponen en serio peligro. Este acercamiento ciudadano a los partidos políticos extremistas es más visceral que racional, pues se sustenta en emociones como la frustración y el desquite, o sea, en una especie de ajuste de cuentas con los partidos clásicos. Hoy día la política infravalora la ideología, que es la que debe orientar su praxis y descuida los principios y valores que son los que la deben presidir. Ha optado, en cambio, por una práctica que enfatiza el relato, la habilidad comunicativa, los titulares llamativos, la estrategia utilitarista y la estética publicitaria, lo que merma su contenido. Los partidos políticos se han convertido en empresas que concurren en pública subasta para gestionar los recursos públicos sin más pretensiones que........
