El ascensor de mi primo, por José Manuel Etxaniz
Leo las referencias que los medios publican sobre el informe Evaluación de la política de rehabilitación de edificios en Euskadi 2025, recientemente presentado por el Departamento de Vivienda del Gobierno Vasco, en el que celebra que la ciudadanía haya asumido la renovación de edificios como uno de los ejes estructurales de la política de vivienda de un parque cuya antigüedad media es de 49 años en Gipuzkoa. Resalta que se debe mejorar el aislamiento térmico, muy necesario ante la evolución climatológica, y que, en Gipuzkoa, casi tres de cada diez viviendas no disponen de ascensor.
En lo que se refiere a la evolución de las subvenciones públicas, Gipuzkoa ha perdido peso, comparando con los territorios hermanos y apenas abarcó el 19% de las subvenciones, cuando en 2022 llegó a acaparar el 52,7%. Igual se debe a que los solicitantes guipuzcoanos se han cansado de la tramitación y muestran menos paciencia que alaveses y vizcainos.
A la vista de todo ello, admite el consejero que la Administración pública debe dejar de ser espectador y convertirse en acompañamiento, palanca y garantía, frente a las barreras administrativas, económicas y técnicas.
Coincido en La Bella Easo con mi primo con una carpeta de documentos bajo el brazo. La Inspección Técnica de Edificios, en una de las más de 20.000 inspecciones a edificios guipuzcoanos, les ha precintado el ascensor de casa por razones de seguridad. Y no se trata de uno de esos elevadores históricos con........
