A vueltas con el Mundial
El debate sobre si Donostia debe ser sede del Mundial de Fútbol del año 2030 es tan poliédrico que en él caben todo tipo de argumentos desde los económicos, sociales y políticos, pasando por los medioambientales, etc. Desde el punto de vista económico, el fútbol profesional es un gran negocio que mueve miles de millones de euros y que pasa por ser una actividad que en el terreno económico se ha desarrollado en muchas ocasiones por debajo de los mínimos niveles de transparencia que se exigen en otros sectores económicos donde la existencia de organismos reguladores obliga a trasladar información pública sobre sus actuaciones y resultados.
La importancia que tiene el futbol profesional en términos económicos es tal que genera 18.350 millones de euros, lo que significa el 1,4% del PIB español y da empleo a 194.000 trabajadores, según el último informe “Impacto socio-económico del fútbol profesional en España” elaborado en 2023 por la consultora KPMG para La Liga, lo que hace que la organización de la competición por excelencia de esta actividad deportiva como es el Mundial requiera de ciertos niveles de transparencia, sobre todo, cuando el soporte para su celebración requiere de importantes recursos públicos, como es el caso.
Por eso, es conveniente que antes de cerrar la candidatura de Donostia como una de las sedes del Mundial de 2030 se pongan encima de la mesa la inversión y el retorno económico y social que un evento de estas características va a tener para la ciudad, a los que hay que añadir las consecuencias directas que va a suponer en el quehacer diario de sus habitantes, en una capital que presenta ya un tensionamiento en su capacidad de acogida turística.
En este aspecto es importante actuar con rigor y transparencia por el coste económico que va a suponer para Donostia participar en este evento que se puede elevar a varias decenas de millones de euros -algunos señalan en torno a los 50 millones de euros-, y con muy pocas posibilidades de recuperar la inversión, al menos en........
