menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Xavier Bosch: me ha gustado y no me ha gustado

12 0
25.03.2026

La segunda edición de Lluís Canut

No lleva ni un mes a la venta y ‘La vida en directe’, de Lluís Canut ya ha puesto la segunda edición en las librerías. Leído el libro, editado por Víctor Lavagnini, uno se da cuenta que son más que unas memorias de 50 años de periodismo deportivo, por parte de quien conserva un coco privilegiado para recordar detalles, anécdotas y noticias de unos años únicos. El libro, editado por Columna, es también la crónica de un club como el Barça que ha logrado su máximo esplendor durante este medio siglo y que, igual que la ciudad de Barcelona gracias a los Juegos Olímpicos, se ha puesto en el mapa de la élite deportiva global. Como abonado al Palau Blaugrana, las páginas que me han divertido más han sido las peripecias baloncestíticas de un Barça que se hartó de perder finales de la Copa de Europa y que vio cómo antes la ganaba el Joventut. Precisamente, en Badalona, Canut pasó horas muy complicadas, más incluso que en las pistas griegas, porque la afición de la Penya consideraba que en los derbis catalanes, su narración para TV3 siempre era más favorable al Barça que al Joventut. Es simpático leer, ahora que se han calmado los ánimos, que Villacampa le reprochaba que sus triples los cantaba con menor alegría que los de Epi para el Barça. Lean ‘La vida en directe’. Un capítulo al día y pasarán tres semanas de cine gracias a Lluís Canut.

La estatuta del jardín de Arbeloa

Que Arbeloa era el mejor discípulo de Mourinho, en cuanto a las maneras, era cono-cido. Que haya llegado a decir que en el jardín de su casa tendría una estatua de Antonio Rüdiger suena, más allá de lo extraño de la metáfora, a una afirmación de mal gusto. Que el central alemán se rompe la cara por su equipo, es una evidencia. Que rinde incluso por encima de sus expectativas, también, pero no es lo que podríamos decir un ejemplo de deportividad. O sí. Quizá la UEFA utilice su imagen para hablar de fair-play y para vender el tan necesario ‘Respect’. Que es lo que no parece tener Rüdiger, ni con los jugadores del Barça, ni con la afición del Atlético, ni con los rivales del Getafe. Las redes sociales están llenas de acciones de roja directa por parte del robusto central. Cuando se le cruzan los cables, está al nivel del Pepe más desnortado. Quizá estas son las virtudes que busca el entrenador del Madrid para dar consistencia defensiva a su equipo. Luego, se extrañan si Guardiola no les cita como uno de los tres equipos que mejor fútbol practican hoy en el continente. Por cierto, ¿Cuántas rojas ha visto Rüdiger a lo largo de su carrera? Cuatro. ¿Cuántas en la Liga? Ninguna. En su única expulsión con el Madrid, el angelito estaba sentado en el banquillo, en un encuentro de Copa.


© Mundo Deportivo