Un partido crucial
La cita contra Osasuna del martes en San Mamés se antoja crucial. No ganar a los rojillos agravaría aún más la preocupación sobre la situación del equipo, ubicado en tierra de nadie pero con solo seis puntos de renta respecto al descenso cuando faltan 21 por disputarse. Hay muchos equipos implicados en la pelea por mantener la categoría y el equipo rojiblanco no debiera pasar apuros, pero todo pasa por derrotar a los rojillos y llegar a los 41 puntos cuanto antes. Hay que tener en cuenta además que después toca visitar el Metropolitano, un campo muy complicado por mucho que el Atlético tenga la Liga en un segundo plano, y al Alavés, que se juega la vida.
Lo primero es recuperar el apoyo del público. No puede pasar lo del domingo ante el Villarreal, con un ambiente enrarecido desde el principio por los cánticos en contra del presidente saliente y único candidato. En este sentido, está bien la iniciativa comunicada ayer por el club de reducir el precio de las entradas de la Tribuna Norte Alta y de la Tribuna Sur.
La baja asistencia ante los amarillos, la peor de la temporada, es un síntoma del cansancio y de la frustración de la afición y el choque contra los navarros es a las siete de la tarde, una hora mala todavía con socios y aficionados trabajando y con los comercios abiertos. San Mamés debe presentar un gran aspecto, ser una caldera. El público está en su derecho de pitar. Hay equipos que se crecen y reaccionan ante este tipo de críticas, pero me da la impresión de que el Athletic no es uno de ellos. No está acostumbrado.
