La energía no puede seguir siendo un privilegio
La Costa Caribe está viviendo una injusticia silenciosa. Mientras en Bogotá o en ciudades del interior muchas familias pueden abrir una factura de energía sin sentir angustia, en la Costa millones de hogares reciben cuentas que simplemente no pueden pagar. Facturas de más de $3.000.000 para familias humildes, trabajadores informales y adultos mayores que apenas sobreviven en medio de una economía golpeada.
Y lo más grave: esto ocurre en una de las regiones más pobres del país.
En Colombia nos acostumbramos a hablar de la crisis energética de la Costa como si fuera un problema técnico. Como si fueran cifras, fórmulas regulatorias o discusiones entre empresas y expertos. Pero detrás de cada tarifa impagable hay una familia que apaga el ventilador para ahorrar energía en medio de un calor insoportable. Hay madres escogiendo entre pagar la luz o comprar mercado. Hay pequeños negocios quebrándose porque el recibo llegó más caro que las ganancias del mes.
Eso no es normal y tampoco es justo.
La Costa Caribe ya representa cerca........
