El nuevo mapa político que dejaron las urnas
Los resultados electorales del 8 de marzo son una mezcla de alerta y oportunidad. Alerta, porque varios análisis han mostrado que, en territorios con riesgos históricos de violencia, presión armada o clientelismo, los resultados tienden a concentrarse y a encender señales de integridad electoral que no deben minimizarse. Pero también oportunidad porque la propia autoridad electoral reportó que la participación subió frente a 2022 y que los votos nulos bajaron en más de 150.000, lo que sugiere un electorado más dispuesto a votar “bien” y a entender mejor el tarjetón.
Me alienta ver más participación y menos voto nulo; creo que hay ciudadanía intentando decidir mejor. También me alienta que, pese a la polarización, el tarjetón presidencial quedó abierto y competitivo, obligando a debatir y a persuadir.
En el mapa legislativo, el bloque oficialista del Pacto Histórico quedó como la fuerza más grande en el Senado de la República, pero sin mayoría; al mismo tiempo, creció la bancada de Centro Democrático y el conjunto resultante anticipa un Congreso fragmentado en el que será inevitable........
