Hablar y hablar…
Hace pocos días, el alcalde de la ciudad de Medellin, Federico Andrés Gutiérrez Zuluaga (Fico), refiriéndose a la salida de algunos cabecillas de bandas y grupos delincuenciales para llevarlos a una tarima con efectos políticos y así favorecer al gobierno central dijo, “Los criminales no merecen tarimazos, merecen guarapazos de parte de la Fuerza Pública” (febrero 20 de 2026). Cuando escucho guarapazo, llega a mi mente la idea de un golpe fuerte, seco y estruendoso; guarapazo es una palabra que se siente en todo el cuerpo con solo pronunciarla. Inmediatamente pensé en un golpe físico contra algo o contra alguien, algo así como, “se dio un guarapazo o le dieron un guarapazo”. También se habla de guarapazo cuando se bebe un trago fuerte, “tómese un guarapazo”. Es de anotar que los grupos culturales tienen su forma de hablar y entenderse, no es lo mismo escuchar hablar a un venezolano que, a un pastuso, ambos usan palabras que de generación en generación fueron creando ese acervo comunicacional que solo ellos reconocen.
Lo que quiero decir es que existen vocablos que conectan con la ciudadanía, permitiendo una identificación verbal; y es que el lenguaje no es solo un código de comunicación sino un vehículo de identidad y memoria afectiva. En este caso el........
