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18 años y 366 días: por qué lo que no cambia es hoy más importante que nunca

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07.04.2026

En un entorno donde todo parece cambiar a una velocidad sin precedentes, hay una paradoja que cada vez resulta más evidente: cuanto más cambia el contexto, más valor tiene entender lo que permanece.

Hoy, justo 18 años después, vuelvo a escribir en estas mismas páginas.

El 7 de abril de 2008 publicaba una reflexión titulada «El comportamiento del consumidor: la piedra angular del marketing». Por aquel entonces, desde mi responsabilidad en HP, tras varios años en el marketing center en Stuttgart para la región EMEA, defendía una tesis que hoy parece una obviedad, pero que en plena ebullición de la era digital no lo era tanto: que las ventas son solo la consecuencia, y que el verdadero éxito radica en entender los mecanismos que activan la decisión humana.

Han pasado 18 años. He tenido el privilegio de liderar marcas en sectores tan dinámicos como la electrónica de consumo en Samsung o los servicios financieros en Bankinter. He visto cambiar los canales, los formatos y las reglas del juego varias veces. Y, más recientemente, la irrupción de la inteligencia artificial generativa y de la llamada inteligencia artificial «agentic», cada vez más autónoma, prometiendo, una vez más, cambiarlo todo.

Sin embargo, tras cerrar una etapa de 12 años de transformación con impacto directo en el negocio y sentarme a escribir 366 Días de Marketing, en paralelo a la conversación continua con líderes del sector, la conclusión a la que he llegado es clara: el problema hoy no es la falta de herramientas, sino la falta de criterio.

En 2008 hablaba de segmentación y procesos de compra. En 2026, el lenguaje ha evolucionado, pero la raíz es la misma. Hoy, como líderes, nos enfrentamos a un ruido ensordecedor. La tecnología nos ha dado una capacidad de ejecución prácticamente infinita, pero en muchos casos ha diluido la claridad estratégica. Nos hemos obsesionado con el «qué» y hemos descuidado el «por qué».

Jeff Bezos lo explicaba de forma muy simple: su estrategia en Amazon no se basa en lo que va a cambiar, sino en lo que sabe que no cambiará en diez años. En su caso, los clientes seguirán queriendo precios bajos, entregas rápidas y una gran experiencia. Y es sobre esos principios donde construyó una de las compañías más valiosas del mundo.

El escritor e inversor Morgan Housel insiste en una idea similar: lo que permanece suele ser más importante que lo que cambia. Cuando entendemos bien esos principios, qué valoran las personas, por qué confían o qué les hace elegir, podemos tomar decisiones más consistentes incluso en entornos inciertos.

Esa misma lógica es la que intento recuperar. Porque el marketing no es una colección de tácticas de moda ni un ejercicio estético. Es una disciplina de dirección. Su función no es «hacer campañas», sino generar más y mejor negocio a través de la construcción de valor y de confianza.

La tecnología es hoy un commodity. Todos tenemos acceso a las mismas herramientas, a los mismos datos y, cada vez más, a la misma inteligencia artificial. Por tanto, la ventaja competitiva ya no reside en la herramienta, sino en el criterio: en la capacidad de conectar esa potencia con el valor real para el cliente y con impacto medible en el negocio.

La incertidumbre actual no se combate con más tecnología, sino con mejores decisiones. Con organizaciones capaces de mantener una dirección clara incluso cuando el entorno cambia.

366 Días de Marketing nace precisamente con ese propósito. No como un manual técnico, sino como un ejercicio de pausa. Una invitación a pensar mejor en medio del ruido. A recuperar los principios que no cambian: entender al cliente, construir propuestas de valor relevantes y ejecutar con coherencia.

Aquel Gonzalo de 2008 tenía claro que el consumidor era la piedra angular. El Gonzalo de 2026 tiene claro que, en un entorno volátil, la verdadera transformación no viene de perseguir la última tendencia, sino de ejecutar con excelencia los pilares que siempre han estado ahí: propósito, confianza y valor.

Al final, el marketing bien entendido sigue siendo lo que prometía hace 18 años: la disciplina capaz de convertir la comprensión humana en crecimiento sostenible.

Solo que ahora tenemos menos excusas: tenemos 366 oportunidades al año para demostrarlo.


© Marketing Directo