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Irán y los persas

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14 de abril 2026 - 03:08

Independientemente de que Irán, desde la revolución de 1979, esté gobernada por un régimen teocrático, donde las libertades y derechos humanos brillan por su ausencia y que, por su odio destructivo contra Israel, ha alimentado grupos terroristas como Hamás en Palestina y Hezbolá en Líbano, no se justifica la guerra declarada unilateralmente por EE.UU e Israel. Una guerra hasta ahora convencional pero que está rozando y jugando con amenazas apocalípticas y la posibilidad de llegar a la guerra nuclear. Y el caso es que nada de eso tiene que ver con lo que es el pueblo iraní, los persas, ni su civilización.

En medio de tanta barbarie, el presidente Trump, en su locura, habla de la “aniquilación” de la civilización iraní ¡Qué poco sabe y conoce de la sempiterna civilización persa! Una de las más antiguas, influyentes y fascinantes de la historia. Desde sus orígenes en la antigua Persia hasta su continuidad en el moderno Irán, la cultura persa ha mantenido una identidad rica, profundamente ligada a la literatura, la poesía y la memoria colectiva. Los persas construyeron algunos de los imperios más poderosos del mundo antiguo, como el Imperio aqueménida, que bajo gobernantes como Ciro el Grande y Darío I llegó a extenderse desde Egipto hasta la India. Más allá de su poder militar, destacaron por su tolerancia cultural, su avanzada administración y su respeto por las tradiciones locales. Sin embargo, si hay un elemento que ha sobrevivido con especial fuerza a lo largo de los siglos, es su tradición literaria, en particular la poesía.

En el corazón de esta tradición se encuentra Ferdousí (c. 940–1020), considerado el gran poeta nacional de Irán. Su obra monumental, el Shahnameh (o “Libro de los Reyes”), es mucho más que un poema: es la encarnación de la identidad persa. La obra consta de más de 50.000 versos y narra la historia mítica y legendaria de Persia, desde la creación del mundo hasta la conquista islámica.

Lo más fascinante del Shahnameh no es solo su importancia histórica, sino su vigencia en la vida cotidiana. A diferencia de muchas obras clásicas que permanecen en bibliotecas, este poema sigue vivo en la voz de la gente. En Irán, es común que fragmentos del Shahnameh se reciten en reuniones familiares, celebraciones y encuentros entre amigos. Esta práctica no es formal ni académica: es una tradición emocional y cultural que conecta a las generaciones.

Un pueblo, cuya diversión principal es recitar el poema épico que relata su historia y mitología desde sus remotos inicios, pertenece a una civilización que, además de ser un patrimonio de la humanidad, nunca jamás desaparecerá. Ferdousi, al acabar su obra, escribió: “He llegado al final de esta gran historia Y toda la tierra se llenará de hablar de mí No voy a morir, estas semillas que he sembrado salvarán Mi nombre y reputación de la tumba Y hombres de sentido y sabiduría proclamarán Cuando me haya ido, mis alabanzas y mi fama”. Así ha sido y así será.

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