“Streaming” boliviano: sets de lujo para contenidos banales
En los últimos años, particularmente desde la pandemia de COVID-19, la vida humana se digitalizó mucho, el periodismo migró con más fuerza al mundo virtual y se lanzaron muchos programas en streaming.
Pese a su subdesarrollo, Bolivia no fue ajena a estos fenómenos, y por ende también experimentó un notable incremento de este tipo de contenidos en diferentes redes sociales, como Facebook, Instagram o TikTok.
Hoy, uno abre cualquiera de esas tres redes y se encuentra con algún influencer, periodista o simple ciudadano que opina, ya sea de política, farándula, Nueva Era, relaciones amorosas “sanas” o feminismo, y que contribuye al enorme ruido digital que nos impide separar la paja del trigo y consumir lo más instructivo (o lo menos pernicioso).
Se les llama comúnmente “creadores de contenido” (en el ande boliviano hay muchos). Sin embargo, casi en todos los casos su contenido carece de valor edificante y más bien contribuye a la consolidación de pautas repetitivas y al gusto por la cultura de bajo nivel estético.
No me refiero necesariamente........
