El negocio de la pobreza: ¿quién gana cuando el campesino pierde?
Hay cosas que a uno lo golpean en la vida, y una de ellas me ocurrió a los 17 años, al cumplir el requisito del Colegio Alemán Santa Cruz, donde estudié, de que, antes del viaje de promoción al exterior, debíamos recorrer Bolivia para consustanciarnos de ella y aportar a su mejora, como decían los profesores alemanes.
Fue ese año, 1979, cuando me dolió ver la pobreza de quienes pudiendo salir de tal situación, no lo hacen por falta de educación y recursos económicos, por su cosmovisión anclada al pasado o, aun peor e indignante, porque hay quienes se lo impiden por interés o supina ignorancia.
El viaje de la prepromoción 1980 nos permitió recorrer por tierra el campo y las ciudades del altiplano y valles –La Paz, Cochabamba, Sucre, Oruro y Potosí– donde mayor pobreza había en el país. Lo pude comprobar, no solo por los niños, mendigos y perritos que persiguen a los autos en el campo esperando que se les arroje un pan, sino por lo que paso a relatar.
Jovencito como era, no podía creer lo que con asombro vi desde la comodidad del bus en que viajábamos por el altiplano boliviano: Una señora de edad, una campesina viejita,........
