El cante de la Montero
El cante de la Montero
¿Cómo? ¿Que una ministra de Hacienda, luego vicepresidenta, advierte, vía Koldo nada menos, de un negocio redondo a un pirata conocido por todos?
Ahora que todo el mundo está cantando, de Aldama a Koldo y sus reaparecidas chistorras, de comisarios de la Kitchen a Willy Bárcenas, incluso, oigan, el presidente de la Junta de Andalucía que ha producido un thriller acerca de si es él o no el que canta o no en la sintonía de la campaña del PP, pocos atienden a ese cante oscuro que lleva dando María Jesús Montero y que, por ahora, no ha despertado las ansias de los fiscales anticorrupción.
Fue el otro día cuando un Aldama bífido y peligroso, como ya saben en Moncloa, deslizó la historia de que la Montero, candidata socialista a la presidencia de la Junta de Andalucía, a la que se le hacía agua la boca de abajo cuando hablaba con el ahora malvado Ábalos por el que puso su mano en el fuego no mucho antes, había avisado al conseguidor, intermediario y comisionista de la trama de Pedro Sánchez para que optara a la compra del edificio oficial de la SEPI, que iba a sacar a la venta. Bah, poca cosa, 250 millones de euros.
¿Cómo? ¿Que una ministra de Hacienda, luego vicepresidenta del Gobierno y la mujer que más poder ha tenido en España desde Isabel II —digo yo— advierte, vía Koldo nada menos, de un negocio redondo a un pirata conocido ya entonces por ella y por........
