De la marrulla que nos asfixia
De la marrulla que nos asfixia
Apenas había pasado la noche de la celebración de la victoria de la Selección, cuando en el campo de la política se veía la marrullería de Zapatero.
Dice María Moliner en sus estudios de gramática española que la presencia de la doble erre en muchas palabras indica una intención despectiva. Cita, por ejemplo, birria, cacharro, ceporro, fanfarria, mamandurria, mamarracho, moharracho, bodorrio, murria, pequeñarro, purrela, purria, purriela, soñarra, toparra y villorrio. Ni son todos los nombres ni son todos los adjetivos de tal índole. Pero son.
Tras la celebración del partido de la final del Mundial, no tiene más remedio que venirse a la cabeza la palabra marrullería, que es sinónimo de marrulla. Significa, según la RAE, engaño, treta o maniobra astuta para obtener ventaja, normalmente actuando con disimulo o poca limpieza. Véase, por ejemplo, el comportamiento de algunos jugadores de la selección argentina. No se me olviden dos nombres, Paredes y Molina. Tampoco Messi, pidiendo la expulsión de Cucurella por decir algo tapándose la boca mientras se agredía físicamente a los españoles. Qué chungo final de etapa.
La marrullería de salir a un terreno de juego aparentando querer jugar al fútbol con el máximo nivel posible y hacer luego lo que todos vimos, patadas, agresiones, faltas de lesión y desprecios a una selección que sencillamente fue mejor, en juego y en respeto a las normas, no debe dejarse pasar.........
