¡Yo por Begoña ma-to!
¡Yo por Begoña ma-to!
Elma Saiz ha arrojado por la ventana la Constitución Española y todos los códigos vigentes para cerrar el caso Begoña al margen del Estado de Derecho.
Como bien recuerda en estas páginas Miguel Ángel Pérez, en agosto de 2024 la cloaca del PSOE creó un grupo de WhatsApp como reacción inmediata a las pesquisas judiciales iniciadas por los jueces Juan Carlos Peinado y Beatriz Biedma contra la esposa y el hermano de Pedro Sánchez.
La pandilla pretoriana la montaron Leire Díez, Javier Pérez Dolset y Luis José Sáenz de Tejada, algo así como los Hermanos Dalton de La Moncloaca, con mando en algunas comisarías y comandancias y con ayuda en no pocos suburbios. Por supuesto, la célula mafiosa surgió de aquellos cinco días de retiro del presidente enamorado, que necesitaba paz y sosiego para trazar un plan de ataque y escape. Lo dotó de presupuesto y empezaron a reclutar.
Federico Jiménez Losantos ha dado con la figura que resume el momento con ayuda de la memoria: el GAL de Sánchez. ¿Exagerado? No para los clanes de narcos acostumbrados, además de a su tráfico cotidiano, a labores de persuasión remuneradas y exentas. Los fines de aquellos GAL que pretendían acabar con ETA como si fuera un accidente, en vez de asumir un papel represor transparente, no eran los mismos que los de esta secuela sanchista, pero sí coinciden en lo esencial del método: externalizar una guerra sucia tirando de cloaca, pagada con nuestros impuestos y obteniendo margen. La gravedad se dispara exponencialmente al fijar como blanco a los jueces, y no como un blanco metafórico.
El caso de la juez Biedma, instructora del caso David Sánchez,........
