Después de la cosecha
Después de la cosecha
Desde La Alberca hasta Cadaqués, desde las Rías Bajas hasta el Mediterráneo, España entierra ilusiones en las papeletas de colores de una tómbola; cuelgan del camión jamones, muñecas gigantes, televisores y hasta una moto.
Nuestra Señora de la Asunción. Casetas de tiro, dulces de manzana, coches de choque, y algodón de azúcar. Tiempo de familia. Bombillas de colores, repique de campanas, cohetes de un preludio, y lluvia de pétalos de rosas y hortensias en la procesión de la Virgen. Se abrazan como extraños los vecinos, se acogen forasteros, se engalanan las autoridades. España festiva, España alegre, la España de ayer abrazando a la España de hoy.
Del blanco y negro al presente a pleno color. De la mano de piel ajada del abuelo al tacto suave del nieto. El orgullo nacional de un país con vocación de sonrisa y vaso de vino. Bendita sea la charanga y la pandereta, maldito el poema más bruto de Antonio, que enmendó el otro Machado con La copla: "al fundir el corazón / en el alma popular, / lo que se pierde de nombre / se gana de eternidad".
15 de agosto. Fiestas patronales por doquier. Las eras ya se........
