La cigarra Sánchez y la hormiga Merz: cuando llegue el invierno, nos lo recordarán
La cigarra Sánchez y la hormiga Merz: cuando llegue el invierno, nos lo recordarán
Me imagino a Pedro Sánchez en La Moncloa entre perplejo y divertido. "¡Qué pardillos estos alemanes!".
Alemania va a recortar hasta 40.000 millones de euros de gasto. ¿El objetivo? Controlar el déficit público (2,7% del PIB en 2025) y generar margen para incrementar el gasto en Defensa, ahora que el paraguas norteamericano parece que cubre menos. ¿De qué recortará? Pues un poco de todo, pero parece que también de lo que más les cuesta a los políticos europeos: se habla de reorganización del gasto sanitario, endurecimiento de las prestaciones sociales…
Me imagino a Pedro Sánchez en La Moncloa entre perplejo y divertido. "¡Qué pardillos estos alemanes!", debe estar pensado mientras se imagina a su colega Friedrich Merz, "con cuarenta puntos menos de deuda y financiación más barata y se ponen a hacer recortes. Estos no llegan a 2035".
Y en parte tendría cierta lógica que pensara así. España es el único gran país europeo que no ha planteado ningún ajuste significativo de gasto en la última década, especialmente tras el Covid. Francia y Reino Unido lo hicieron el año pasado. Italia, a su manera, también ha intentado racionalizar el alcance de su desequilibrio fiscal. Nosotros, nada. Desde que terminó el ciclo de ajuste 2010-13, hemos decidido que no hacía falta nada más. Con este Gobierno, incluso se presume: de gasto (especialmente de gasto social) y de recaudación (a base de subidas de impuestos por la puerta de atrás). No sólo eso, también presumimos de que no haremos ajustes a futuro, porque las grandes partidas, como las pensiones, están blindadas con la actualización al IPC.
Además, no parece que nos vaya tan mal. Ni de broma el panorama económico es el paraíso que asegura el Gobierno. Pero........
