Sánchez, el tirano
Todos los que ahora dan palmas como focas norcoreanas a cada tontería del Amado Líder echarán pestes de su propio pasado, que probablemente negarán.
En realidad Nicolae Ceaucescu y su mujer no creían haber hecho nada malo. Después de décadas de culto a la personalidad como política de Estado, los dos estaban convencidos de que realmente merecían todas esas lisonjas con las que les untaban los poderes del Estado. En buena parte, porque no sólo recibían honores en Rumanía, sino también en el extranjero. A Elena Ceaucescu la nombraron miembro honorífico de la Royal Society of Chemistry y profesora honoraria de la Universidad de Westminster. No está mal para alguien a quien le habían escrito la tesis. ¿Les suena?
De la condición tiránica y egomaníaca de Sánchez tuvimos evidencias bastante sólidas cuando organizó ese teatrillo ridículo de hacer levantarse a todos los diputados de la bancada socialista para mostrar una unidad sin fisuras a la hora de obedecer las órdenes........
