Aquapark
El tiempo es un juez generalmente implacable y a menudo tiene la mala uva de ponernos frente al espejo de nuestras antiguas creencias, y ni siquiera podemos apartar la vista.
A la hora de apertura del parque la cola para entrar consistía en medio kilómetro de familias, grupos de adolescentes y hordas de turistas británicos en diferentes grados de cocción. Propuse a mis hijos hacernos los longuis y revolotear distraídamente por la cabecera de la fila hasta que abrieran, y acto seguido colarnos aprovechando el barullo. Picaresca española, diríamos. Hay que ser cancheritos, en palabras de cualquier defensa central argentino con dos asesinatos a sus espaldas. Mi hijo mayor protestó indignado. "Papá, eso no está bien, no es picaresca, es tener mucho morro". Argumenté que tengo una edad e iba solo con dos adolescentes, a lo que mi hijo, desde su atalaya moral, respondió que había familias con niños pequeños que tendrían muchos más motivos para colarse y no lo hacían, así que podríamos tener un poco de vergüenza, por favor y gracias. Finalmente, derrotado, llegué a la conclusión de que mi hijo tenía toda la razón del mundo, y decidí que la lección de........
