Un cinturón verde para Fermoselle
Un cinturón verde para Fermoselle
Ningún dispositivo podrá contener las llamas si no se modifican radicalmente las políticas medioambientales y se revierte la despoblación.
Lo peor de esta ola de incendios no es únicamente lo que ha destruido, sino todo el combustible que aún no ha prendido. No existen medios ni previsiones capaces de detener determinados fuegos cuando encuentran montes abandonados, caminos devorados por la maleza y kilómetros de vegetación seca. El incendio de los Arribes del Tormes y del Duero, en Fermoselle y Sayago, ha vuelto a demostrar que nuestros bosques se han convertido en bombas de relojería. Ningún dispositivo podrá contenerlas si no se modifican radicalmente las políticas medioambientales y se revierte la despoblación. Y como ninguna de esas dos cosas parece que vaya a suceder pronto, solo nos queda, como mal menor, blindar nuestros pueblos.
Tomo el ejemplo de Fermoselle por cercanía personal y porque el incendio que acabamos de sufrir ha repetido casi exactamente el itinerario del que padecimos en 2017. Los dos fueron provocados. Los dos siguieron una ruta semejante de devastación. Los dos saltaron la carretera nacional y amenazaron o arrasaron pueblos de Sayago en dirección a Pinilla y Fornillos. No basta con indignarse. Hay que tomar conciencia de una evidencia elemental: casi nadie está en condiciones de asaltar una central nuclear, pero provocar un incendio está al alcance de cualquiera. Puede hacerlo un imprudente, un perturbado, un resentido o un simple........
