Atrincherados
Francisco Camps, en la conferencia en que anunció su intención de ser candidato en 2027. / Miguel Angel Montesinos
Dimitir y jubilarse son dos rara avis en política, aunque a veces van de la mano. Así ha ocurrido con el exministro José Luis Ábalos, que desde prisión ha renunciado a su escaño en el Congreso para jubilarse y afrontar sus ‘extensas’ cargas familiares. Cumple los requisitos de edad y cotización tras cuarenta años de nóminas públicas y escucharle decir que no le ha quedado otro remedio, después de todo lo sabido, suena a broma de mal gusto. Pero este artículo no va solo de Ábalos, sino de lo........
