El ruedo ibérico
Momento en que Ábalos sale de su casa en València, el día del registro de la UCO. / J.M. LOPEZ
Desconocía uno que Ábalos hubiera cometido un asesinato. O que fuera un genocida. O un exterminador de almas y cuerpos. Será otras cosas, pero no parece cumpla con esos requisitos en el modelo. A Rudolf Hess le cayeron los mismos años de cárcel que a Ábalos, 24. Igual colaboraría Hess con los tribunales en Nuremberg o en tribunales posteriores, no lo sabemos. Lo que si que sabemos es que colaboró en el exterminio de seis millones de judíos. Veinticuatro años de cárcel. Algunos mandos militares genocidas de los Balcanes obtuvieron penas de entre 10 y 35 años. Y muchos nazis se fueron a casa. La banalidad del mal, diría alguien, puede que Spencer Tracy. Y a ese señor sicario, autor confeso de un asesinato en Favara, le cayeron doce años -doce- y a sus cómplices unos cuatro. Es menester que en las escuelas, junto al álgebra y la literatura, enseñen disciplina jurídica, lecciones básicas, para interpretar hoy la totalidad de los telediarios. Porque, a ver, algunas mordidas “menores” se castigan con muchos años, y otras mucho “mayores”, con menos. Zaplana, menos años, más mordida. Bárcenas, más años, más mordida. Rodrigo Rato, menos. Correa, más. Y así. España, últimamente, vive entre desproporciones.........
