Irán: notas sobre la marcha III
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Tres semanas no son suficientes para hacer de esta nueva guerra parte del paisaje. Le sucedió a Ucrania, de cierta manera también a Gaza: las imágenes del día, para la mayoría de quienes las veían, eran indistintas entre sí. Cuando los ataques se hacen cotidianos la atención se disipa. Irán cuenta con otros atributos que todavía le protegen de esa enfermiza relación que la época imprime con lo incierto. No son solo las consecuencias económicas que podrían extenderse al planeta entero; las crisis económicas pueden tener consecuencias democráticas. La estridencia y el tono de espectáculo en las declaraciones comprometen escenarios políticos no inmediatos, encarecen los saldos, impiden hasta cierto punto una estabilidad en la recurrencia de una guerra que crea atmósfera.
En todo conflicto –pero más al tratarse de Irán, en los ataques contra la República Islámica o de esta hacia el Golfo y otras vecindades–, detrás de los titulares inmediatos existe un universo político que no desata las mismas alertas. En buena medida, porque exige para leerse e interpretarse en códigos locales o regionales. También, porque no es sencillo escapar de la mirada sobre Washington aun cuando las tras bambalinas iraníes son determinantes para el futuro.
Conforme transcurren los días, las declaraciones en los derredores de la Casa Blanca o los informes que llegan a Tel Aviv anticipan la aceptación de que los primeros objetivos –el cambio de régimen, la supresión rápida del sistema de defensa, la debacle tras la decapitación, etcétera– eran difíciles de alcanzar.
Esos códigos y la observación de lo que pasa en el ecosistema político iraní avisan de su olvido inicial y surgen cuando voces empiezan a señalar abiertamente lo insuficiente de la ofensiva militar para completar las intenciones maximalistas de una operación que por sí sola no iba a modificar la realidad, como se planteó. Eso era conocido. Solo que el Washington de hoy no tuvo problema en distanciarse de aquellos que advirtieron lo que no quería escuchar. Nate Watson, parte del equipo negociador de Trump con Irán, advirtió días antes del asesinato de Khamenei cuáles serían los........
