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“La virgen de la tosquera”: una advocación adolescente y maligna

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22.01.2026

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Al comienzo de Las vírgenes suicidas, tanto la novela de Eugenides como la película de Coppola, una de las hermanas Lisbon, Cecilia, intenta suicidarse. El psiquiatra, al verla en el hospital, le pregunta: “¿Qué haces aquí, guapa? Si todavía no tienes edad para saber lo mala que es la vida”. Cecilia le responde, filosa: “Obviamente, doctor, usted nunca ha sido una niña de trece años”. Desde que vi la película –y después, enfebrecido, devoré la novela en un par de días–, esa respuesta me ha parecido fascinante. Pocas líneas logran condensar de esa forma el misterio de la adolescencia femenina.

Además de la coincidencia titular, algo hay de Las vírgenes suicidas en la más reciente película de la cineasta argentina Laura Casabé, La virgen de la tosquera, basada en el cuento homónimo de Mariana Enriquez y en uno más, “El carrito”. Ambas películas intentan recrear una época pasada: aquella, los años 70; esta, los tempranos dosmiles. Ambas hurgan hasta la lesión en la misma interrogante: ¿qué puede mortificar a una niña adolescente? Y ambas proponen una respuesta similar: el mundo, la familia, las amistades y, sobre todo, por supuesto, cómo no, los chicos.

La virgen de la tosquera relata un verano en la vida de un grupo de adolescentes de la provincia argentina: Natalia –la debutante Dolores Oliverio, de una feroz vulnerabilidad–,........

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