La expropiación de la taquicardia mundialera
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“Ver jugar a la selección me pone la piel chinita”, dice una amiga periodista que no entiende mi apatía. Le envidio el carrusel de sensaciones durante los partidos y me pregunto si algo de esa emoción se traslada a los políticos que abusan del Mundial. Mi respuesta es que no. O por lo menos, no tanto como ellos quisieran. El fenómeno no es nuevo: los gobernantes de todo el mundo intentan expropiar la taquicardia de la cancha, convertirla en cariño hacia su partido y simpatía hacia ellos. Me causa comezón esa codicia política, la leo como envidia.
El presidente de Brasil acaba de entregar una de las piezas más penosas de este patrón. Luiz Inácio Lula da Silva envió un mensaje para que los jugadores dejaran el alma y las garras en el Mundial y no hay nada que objetar a ello. Pero ya instalado en la lógica de su reelección, lanzó además un video que es una joya propagandística. Al ritmo contagioso que saben construir los brasileños, aparecen escenas de futbol, ciudadanos emocionados coreando que el mejor jugador es Lula, que la soberanía está en juego, que Lula joga pelo Brasil, todo acompañado por la tipografía del Partido de los Trabajadores. Los creadores........
