La descripción del carácter
Nombre de usuario o dirección de correo
El aserto: “Carácter es destino” se atribuye al filósofo Heráclito de Éfeso (c. 535-c. 480). Pero no se refiere al carácter como fuerza (“Tener poco o mucho carácter”), sino a la forma distintiva de ser.
No es fácil describir la forma de ser de una persona, aunque sea cercana y de trato frecuente.
Para el médico Hipócrates (c. 460-c. 370), los cuatro humores del cuerpo humano: la sangre, la flema, la bilis amarilla y la bilis negra, no solo determinan la salud (si están en equilibrio) o enfermedad (si no); determinan el temperamento: sanguíneo (si en la persona prevalece la sangre), flemático (si la flema), colérico (bilis amarilla) o melancólico (bilis negra).
Esta clasificación pasó a Galeno (129-201/216) y de ahí a la cultura árabe (Avicena, c. 980-1037), medieval (Aquino, 1224/1225-1274) y renacentista (Vesalio, 1514-1564). Todavía hoy, se conserva en el habla común. La Real Academia registra sanguíneo: “Dicho de una persona: De temperamento impulsivo.”
Ni Sócrates (470-399) ni Platón (427-c. 347) ni Aristóteles (384-322) crearon catálogos de caracteres, pero el último creó la doctrina del justo medio entre dos extremos. La valentía es una conducta virtuosa situada entre la cobardía y la temeridad. Así agrupó las conductas de tres en tres, sin enumerarlas (Ética nicomaquea, trad. Antonio Gómez Robledo, UNAM, Nuestros Clásicos, 1957, libro II).
Teofrasto (c. 371-c. 287), discípulo y sucesor de Aristóteles en el Liceo, fue autor del libro Caracteres, donde hace una........
