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El precio de la lealtad

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28.05.2026

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La autonomía e independencia de nuestra presidenta es innegable, por eso, ante cada nuevo problema que se ha presentado últimamente, viaja a Tabasco a pedir consejo. El Caudillo no acude a Palacio a brindar ayuda, es la presidenta la que se traslada, para dejar en claro quién manda en esa relación. En su último viaje la presidenta sostuvo, para reafirmar su potestad, que López Obrador y ella “somos lo mismo”.

Confieso que durante algún tiempo albergué la esperanza de que Sheinbaum pudiera romper el pacto entre el gobierno de Morena y el crimen organizado, firmemente trenzado desde el poder municipal hasta las más altas esferas de la administración federal. Pensé que la coyuntura brindaba a la presidenta un momento ideal para desembarazarse del peso de su antecesor sin necesidad de ponerlo en un avión rumbo a San Diego (Calles) o las islas de los Mares del Sur (Echeverría).

Me equivoqué. No habrá ruptura. Sheinbaum hará todo lo posible por no entregar al gobernador con licencia Rocha Moya, no porque no le hayan presentado pruebas, no para evitar que sea vulnerada la soberanía nacional. Tampoco evitará la extradición para sortear el riesgo de que luego de Rocha Moya el gobierno de Estados Unidos le pida la extradición de otro (del gobernador de Tamaulipas) y de otro (la gobernadora de Baja California) y de otro (el gobernador de Sonora) y de otro más (el gobernador de Michoacán). Es probable que la presidenta no rompa el pacto........

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