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Aurelio Asiain: amor a la forma

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28.01.2026

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Tres cualidades distinguen la obra de Aurelio Asiain: claridad, inteligencia y el amor a la forma. La primera vez que leí esa expresión fue en El laberinto de la soledad. Dice Paz que damos preeminencia a lo cerrado frente a lo abierto por “amor a la forma”; de ahí viene nuestro tradicionalismo y formulismo. Nos ciñe, nos da sensación de control, puede llegar a mutilarnos. El mexicano no se abre. “A veces las formas nos ahogan”, sentencia Paz.

Circulan muchos textos de Asiain en revistas y catálogos no recogidos en libros. En alguno de ellos leí que por lo menos uno de sus abuelos provenía de Oaxaca. De ahí quizás el “amor a la forma”, que como poeta se advierte por el uso de metros clásicos, por su concentración temática y su equilibrio. Su obra en prosa publicada es muy breve, apenas un volumen, Caracteres de imprenta (El Equilibrista, 1996). En la presentación de ese libro se encuentra tal vez la clave de la escasa obra impresa de Asiain: “A mí lo que me gusta es leer y mis personajes favoritos son caracteres de imprenta.”

Como lector Asiain terminó de formarse en Vuelta. Enrique Krauze lo recuerda muy joven y con el cabello largo. Rápido pasó de colaborador a editor de la revista. Fue secretario de redacción de Vuelta de 1983 (número 77) hasta 1998, con un breve paréntesis hacia finales de los ochenta en el que vivió en Barcelona. En Vuelta firmó 91 colaboraciones y poco más de cincuenta traducciones. Como editor no cabe duda de que fue un factor esencial en la calidad de la revista. Pedía colaboraciones, editaba textos, proponía números, con el rigor necesario para volverla la revista de referencia en los años ochenta y noventa del pasado siglo. A la muerte de........

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