Los colores de Julio Torres
Nombre de usuario o dirección de correo
Julio Torres es un gusto adquirido, y debo confesar que no lo adquirí a la primera. Nunca pude conectar con Los Spookys (2018-2022), la serie protagonizada y creada por él en colaboración con los también comediantes Ana Fábrega y Fred Armisen, por más que su segunda temporada haya ganado el prestigioso premio Peabody. De todas formas, algo quedó dando vueltas en mi cabeza –en especial su ingeniosa premisa argumental–, de tal manera que cuando Torres estrenó su primera película, Problemista (2023), con todo y actuación estelar de Tilda Swinton, no dudé mucho en verla.
Hice bien, porque Problemista –estrenada en México hace un par de años y disponible en Prime Video– es una muy meritoria ópera prima, por más que en ocasiones la exasperación se termina por imponer y anega algunos de los más notables momentos surreales del filme, que podríamos definir como una historia de pareja/dispareja en la que el propio Torres, un conflictuado inmigrante salvadoreño, tiene que lidiar con una repelente crítica de arte (Swinton), al mismo tiempo que busca cumplir su sueño de convertirse en un importante diseñador de juguetes. Aunque su puesta en imágenes resulta demasiado deudora de Wes Anderson (para bien) y de Michel Gondry (para mal), Problemista se sostiene sin mayor problema por la sinceridad con la que acomete la ¿autobiográfica? historia de crecimiento y maduración de ese ambicioso, pero noble joven salvadoreño trasplantado en la Gran Manzana.
Terminé de adquirir el gusto por la sensibilidad de Torres, por su humor y su visión del mundo, con su primera serie como autor total, Fantasmas (2024), disponible en HBO. En apenas seis episodios, el creador/director/guionista/actor Torres nos presenta una desconcertante historia nunca desconcertada –posee una innegable lógica interna– en la que el propio Julio,........
