Simulación, cesarismo y democracia militante: el Estado español bajo la lupa, con Josu de Miguel
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¿Qué es el “federalismo castizo”? ¿Por qué el Tribunal Constitucional se ha vuelto contraminoritario? ¿En qué se parece Sánchez a Berlusconi? ¿Por qué se aprueban leyes mal escritas? ¿Cómo ha colonizado el ejecutivo las instituciones? ¿Por qué la democracia española lleva veinte años sin cultura del consenso? Josu de Miguel disecciona en #ElSalóndeGascón los grandes asuntos del sistema político español, desde la Ley de Amnistía hasta la memoria democrática, pasando por el cesarismo de los partidos y el papel de la Corona.
Josu de Miguel es profesor de derecho constitucional en la Universidad de Cantabria, especializado en federalismo, derecho público global y teoría de la Constitución. Es autor de Libertad. Una historia de la idea, Amnistía. Una ley para olvidar, y de Kelsen versus Schmitt (este último, en coautoría con Javier Tajadura Tejada). Colabora semanalmente en El Mundo.
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DANIEL GASCÓN: Muy buenas. Bienvenidos a Letras Libres España, el salón de Gascón. Es un placer estar hoy con una persona que me parece que es de las más brillantes de la prensa y del pensamiento español ahora, que es Josu de Miguel. Muchas gracias por estar con nosotr
JOSU DE MIGUEL: Hola, Dani. Un placer estar con vosotros, con la revista. Gracias por los halagos, pero muy amable.
DANIEL GASCÓN: Josu de Miguel es profesor de derecho constitucional en la Universidad de Cantabria, es autor de varios libros, dos de los más recientes los tenemos aquí: Amnistía para olvidar y Libertad, historia de una idea. También tienes un libro con Javier Tajadura, que es Kelsen versus Schmitt, y muchos trabajos muy interesantes. Luego también hay una cosa que me gusta mucho de ti, que son tus columnas de los lunes en El Mundo, que siempre me parecen muy deslumbrantes, muy bien escritas, muy inteligentes, y luego muy deprimentes. La estimulación deprimente.
JOSU DE MIGUEL: No soy muy optimista, pero quizá debiera de cambiar un poco el enfoque. A veces intento ser solo explicativo. Podría ser más pesimista todavía: a veces me contengo.
DANIEL GASCÓN: Uno de los temas de los que has trabajado más, lo que pensaba que podría ser una especie de perversiones o desarreglos constitucionales, es la erosión de las instituciones.
JOSU DE MIGUEL: La colonización institucional, el desorden de los poderes, que muchos dicen que es culpa del populismo, pero yo creo que es más bien un reajuste entre la política y el derecho. Como consecuencia de la crisis financiera, social, política y económica, había que repolitizar todo, había que dar salida a muchas reivindicaciones, no se ha logrado, y lo que se ha terminado haciendo es desprestigiando el derecho. Por un lado, el derecho ya no llega a todo y se ha vuelto una disciplina muy incapaz de dirigir la realidad. Por otro lado, la idea es colonizar las instituciones y politizarlas para que la ciudadanía vea que hay un programa político y una especie de hegemonía simulada, porque la hegemonía siempre es una ilusión. En un mundo plural no es posible.
DANIEL GASCÓN: Es curioso, porque también en uno de los artículos que tenías hablabas de la simulación. En ese caso era con la monarquía, pero también se puede aplicar porque es como si nos preocupan mucho estos problemas que nunca vamos a poder solucionar pero que están todo el día en la agenda.
JOSU DE MIGUEL: Yo creo que Baudrillard fue muy importante porque tiene un libro publicado, creo, en el Círculo de Bellas Artes, que se llama La agonía del poder, que es un libro magnífico donde viene a decir, y creo que ha leído bastante a Borges, Borges tiene ese cuento del mapa, donde unos geógrafos van haciendo un mapa tan perfecto, tan perfecto, que al final el mapa se superpone a la realidad y la realidad es el mapa. Y yo creo que Baudrillard es el primer autor que, cuando dijo eso de que la guerra de Irak no estaba teniendo lugar, nadie le entendía muy bien. No es tanto que haya, como clásicamente se entendía, una alienación de la mente, la típica cosificación marxista. Él cree que hay una realidad alternativa que se está creando y construyendo, que es simulada y que tiene que ver con la absorción de la política por parte de la comunicación. Con todo lo que ha llegado después con lo digital y la inteligencia artificial, creo que sus tesis se reafirman completamente. En el caso de la monarquía parlamentaria, que era aquel artículo que escribí para Letras Libres, lo que venía a decir es que habíamos tenido un rey simulador, y que Juan Carlos I fue quizá el primer político español que entendió la importancia de la comunicación, por eso para él eran tan importantes los mensajes, y por eso eligió a Suárez…
DANIEL GASCÓN: Que venía de la comunicación.
JOSU DE MIGUEL: La tesis del artículo, que tomo un poco de Eloy García, es que tuvimos un rey comunicador y político hasta el golpe de estado, y después se dedicó a simular y a sus negocios privados.
DANIEL GASCÓN: Explícame la diferencia entre la comunicación y la simulación en ese caso.
JOSU DE MIGUEL: La simulación aquí es una apariencia. En derecho existe esa figura, y se entiende muy claramente. Existe la simulación absoluta y la relativa. La relativa es cuando, por ejemplo, haces una donación, pero estás haciendo otro contrato. Y la simulación absoluta es, por ejemplo, un matrimonio que se produce por pura conveniencia pero que no existe como tal. En el derecho y en la política todo es a veces un ejercicio de simulación, donde detrás de algo hay otra cosa. Esto se ve muy claramente en el gobierno y en sus políticas, en todos los casos de corrupción que hemos tenido. Y en otro rango de ocasiones simplemente no hay nada, hay un vacío que se llena con comunicación. Es lo que comentaba antes: un gabinete de Moncloa con más de 800 personas, dicen, haciendo básicamente comunicación, y un presidente del Gobierno que semanalmente aparece en TikTok, en las redes, nos recomienda libros, mientras los casos de corrupción no arrecian, no es capaz de tener una mayoría parlamentaria, ha aprobado dos leyes en todo el año y once decretos leyes. La política no se está produciendo en realidad, no se está transfiriendo a la realidad a través del derecho, pero tenemos toda una hiperpolítica que se consume a través de la comunicación. Esto lo veían Baudrillard y los situacionistas hace ya muchas décadas.
DANIEL GASCÓN: Y una cosa que vemos son leyes que tienen defectos técnicos muy grandes que generan contrasentidos enseguida, o el anuncio de regular cosas que ya están reguladas.
JOSU DE MIGUEL: En cuanto al primer fenómeno, tiene que ver con dos cosas. La primera es que los abogados han ido desapareciendo de los parlamentos y esto tiene consecuencias técnicas. La tradición española es muy jurídica. España es un país muy apegado al código. Andrés Bello decía que los españoles siempre creemos que el derecho resuelve todo, y por eso amamos tanto la Constitución. Yo creo que ha ido desapareciendo el saber jurídico y la técnica jurídica porque las personas que están en el parlamento no son juristas y en muchos casos desprecian el derecho porque entienden que es un elemento que limita y coarta la soberanía popular. Y hay otro fenómeno sobre el que no quiero extenderme mucho, pero creo que la feminización de la política ha llevado también a una cierta devaluación del derecho. La mujer cree más en la justicia, es más justiciera genéticamente y culturalmente, y no cree tanto en las normas como que hay que llenarlas de contenido, de principios, de conceptos. La multiplicación de las páginas de los preámbulos y la multiplicación de la aparición de principios y valores en las normas tiene que ver, creo, con la feminización de la política, con la llegada de las cuotas políticas. Creo que es así. Eso está poco estudiado, nadie quiere hacerlo porque a lo mejor te metes en un lío moral, pero creo que es así. No digo que sea malo o bueno, pero en esta etapa de transición esa devaluación jurídica viene también por ahí.
DANIEL GASCÓN: Es curioso. Pensaba en el libro de Pablo de Lora, Los derechos en broma, donde habla de la expansión de los preámbulos. Y estaba pensando que cuando se anunció la ley de amnistía, que tú has estudiado, se decía que iba a ser muy importante el preámbulo.
JOSU DE MIGUEL: Claro, es clave. Los preámbulos juegan un papel muy importante porque la exposición de motivos es lo que en una ley el proponente le explica al Parlamento, y el preámbulo es lo que el legislador le explica a la sociedad. Hemos pasado de tener leyes con una página a tener un decreto ley con 25 o 30 páginas de preámbulo. Eso ocurre porque el Tribunal Constitucional viene diciendo que siempre que el legislador lo justifique, si justifica un decreto ley en 25 páginas, qué vas a decir tú como Tribunal Constitucional. Si dedicas más preámbulo que articulado a la ley de amnistía, ¿cómo va a decir el Tribunal Constitucional algo sobre esa ley en términos de igualdad o proporcionalidad? Porque el legislador se explaya y dice que la ley es necesaria para resolver el conflicto catalán. Se escribe, se incorpora la narrativa de los independentistas, la de los socialistas, la de Podemos. Que la ley es necesaria, que no hay medidas alternativas: ya hemos probado los indultos, hemos probado la despenalización, y esta es la ultima ratio para resolver el problema. Que la ley supone un sacrificio de la igualdad, pero no tan grande, porque es una ley singular y siempre que se justifique. ¿Qué tiene que decir el Tribunal Constitucional sobre ese preámbulo? Nada, si está muy justificado. Lo que ocurre es que era un ejercicio de simulación, porque todo el preámbulo era en realidad la expresión de otro negocio político, que era alcanzar una investidura. El problema catalán no sé si se ha resuelto o no, no tengo idea. Lo que está claro es que había un negocio político que era alcanzar una investidura. Es un ejemplo de simulación jurídica. El tribunal solamente lee lo que la ley le dice, no puede presuponer otros actos implícitos a la norma, el acuerdo político de fondo.
DANIEL GASCÓN: Claro, no podemos hacer un juicio de intenciones, porque yo estoy diciendo cuál es mi intención, aunque no sea cierta.
JOSU DE MIGUEL: Es como si el tribunal dijera: “He leído los periódicos y me parece bastante claro que esta ley es para otra cosa y por lo tanto es arbitraria.” Pero el tribunal no puede hacer eso. No puede. Simplemente tiene que atender a lo del preámbulo. Si no, estaría excediendo sus competencias. Así que la crítica a la amnistía es más política que jurídico-constitucional. El libro que hice, que es técnico en parte, no ha llegado muy lejos porque el tribunal no ha atendido a nuestros argumentos. Lo más importante del libro son diez páginas donde digo que la potestad de amnistía tiene que tener una reserva constitucional, es decir, que la Constitución debe prever esa figura, como lo hizo la Constitución del 31, porque el poder constituyente del 78 la rechazó, porque en términos comparados Italia, Portugal, Francia y otros países latinoamericanos prevén la amnistía en términos constitucionales, y por lo tanto creo que es dar demasiada libertad al legislador. Yo creo que tampoco se ha celebrado suficientemente que ahora ya el legislador puede hacer amnistías: lo han hecho los de la izquierda y los nacionalistas, pero a lo mejor si interesa los de la derecha también podrían hacerlo. Veremos entonces qué es lo que se dice de esta sentencia y esta ley. Porque el tribunal también ha renunciado a hacer una especie de mapa o libro de instrucciones de las amnistías, como hizo con el 155. Con el 155 no hay casi nada escrito, pero el tribunal dio un mapa: tiene que ser proporcional, tiene que haber una razón de fondo, tiene que ser temporal. Lo explicó todo. Aquí no hay nada de eso. Dice que el legislador puede hacer todo lo que no esté prohibido como cualquier ciudadano. Bueno, entonces para qué queremos constitución.
DANIEL GASCÓN: Otra de las cosas de las que has hablado es a veces cómo las democracias se vuelven contra-minoritarias.
JOSU DE MIGUEL: Es sencillo. Como el Gobierno capturó al Tribunal Constitucional cuando le tocó hacerlo con sus magistrados, porque las instituciones están politizadas y colonizadas, cuando se hace una revisión de las sentencias y los amparos se saca una........
