menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

A la sombra del expolio

7 0
04.08.2026

A la sombra de Quetzalcóatl. Zelia Nuttall y la búsqueda de las antiguas civilizaciones de México

Traducción por Traducción de Emiliano Álvarez Pastrana y Yunuén Zavala de la Rosa

Ciudad de México, 2025, 532 pp

Nombre de usuario o dirección de correo

Desde su título hay equívocos. En primer lugar, tal vez porque los instrumentos de edición actuales ponen trampas a editores y correctores, se les fue en la propia portada un error garrafal: escribir “Nuttal” como apellido de la biografiada, cuando debe ser Nuttall.

En segundo lugar, Quetzalcóatl tiene poca presencia en la obra, por lo que citar al dios o a su sombra en el título es poco imaginativo, como también la estructura de la obra, que repite un modelo consabido para este tipo de libros ligeros de tema académico-biográfico: destacar al inicio un momento emblemático, en este caso, el intento de Nuttall de excavar en la isla de Sacrificios (donde había un mural que representaba a Quetzalcóatl), que la confrontó con el villano del libro, el mexicano Leopoldo Batres; en seguida, emprender la biografía, estofada con descripciones de los lugares que figuran (a principios del siglo xx, San Francisco, Chicago, México), amigos y soportes institucionales, algo sobre autores y teorías antropológicas o arqueológicas, y su vida familiar.

Pero lo que es problemático, y acusa desde la portada el sesgo de la obra, es aquello de la búsqueda de las antiguas civilizaciones de México. Ya estaban encontradas: Zelia Nuttall se unió a varios otros antropólogos y arqueólogos para estudiar y dar a conocer artefactos y manuscritos, y sus contribuciones fueron sustanciales. Pero la búsqueda que brota en el título y surcó la vida de Zelia Nuttall era otra: la de objetos, códices y manuscritos que Nuttall, junto con varios otros extranjeros y mexicanos, cazaba con diversos marchantes y en pueblos, excavaciones, bibliotecas y archivos, para llevárselos, casi siempre de manera oculta e ilegal, a vestir las colecciones en los Estados Unidos. Las instituciones las compraban o tenían arreglos con los proveedores.

La lógica que justificaría estas expoliaciones recorre el pensamiento académico estadounidense de forma continua desde la segunda mitad del siglo xix hasta hoy día. Los esfuerzos mexicanos por organizar y defender su patrimonio eran, en esta visión, incipientes, corruptos y grotescos. Era “casi un deber” llevarse todo lo que se pudiera. Escribió en una carta, desde Yucatán, Alfred Tozzer, profesor de Harvard:

No me interesa este negocio de contrabando, pero si los mexicanos van a hacer leyes estúpidas (para prevenir que los artefactos salgan del país) e intentar detener el crecimiento de la arqueología en el Norte, entonces no quedará otra que romperlas. Es casi un deber tomar todo lo que se pueda del país, pues cualquier cosa que permanezca va a perderse, o bien, a destruirse, y por lo tanto se perderá para la ciencia. (Carta a su familia, 1904.)

El libro de Grindle relata varios de los grandes........

© Letras Libres