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Rusia ya no es Europa

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16.03.2026

En la escuela franquista, con mapas en las paredes, estudiábamos una Europa que iba de los Pirineos a los Urales. En el instituto tardofranquista, una Europa receptora de emigrantes y emisora de turistas. En la universidad, cuando España se integraba en la CEE (1986), caía el Muro de Berlín (1989) y, con la perestroika, se iba desmembrando la URSS, nos decían que Europa era parte de Eurasia, «península de penínsulas», que iba desde la península ibérica a la de Kamchatka. Ahora ya no sabemos qué es Europa.

A pesar de estar localizada en la parte oriental del hemisferio norte, la Europa actual pasa del Oriente, porque le atrae más el Occidente, incluso el lejano Oeste americano. Aunque su nombre, que viene de eurys, significa amplio o ancho, la Europa actual se identifica solo con la Unión Europea. Antes, fue «cuna de la civilización»; luego, se conformó con ser «cuna de la civilización occidental»; ahora, está al vaivén de la mano que mece la cuna.

Cuando, entre 1985 y 1995, estudiábamos los «valores europeos», nos referíamos a la Europa de los 12 o de los 15, los auténticos países europeos occidentales. Hablábamos del Acta Única, del Tratado de Maastricht, del espacio Schengen, de la libre circulación de personas, mercancías o capitales y, sobre todo, de los principios democráticos. La actual UE-27, con la incorporación de los países del este que interesaban a Alemania, no supone un avance hacia un modelo territorial integrado, sino el desarrollo de un plan de negocio, que, eso sí, se ha expandido por el este solo hasta donde conviene al que mece la cuna.

Cuando, entre 1995 y el 2005, estudiábamos la «casa común europea», Rusia, que había firmado el Acuerdo de Colaboración y Cooperación y formaba parte del Consejo de Europa, admitía que era culturalmente europea, no descartaba una integración, proponía una «Gran Europa», una unión económica euroasiática para competir con EE.UU. y China, e incluso un tratado de seguridad europea, independiente de la OTAN. Europa no la quiso como socio y Rusia miró al este, se alió con países del Asia Central, con China, India e Irán, exacerbó su autoritarismo y nacionalismo e invadió Ucrania. Con esta geopolítica injustificable, donde había colaboración, hay confrontación. Rusia intenta debilitar a la UE, y viceversa. Europa no quiso que el petróleo y el gas rusos fuesen europeos, no quería depender de Rusia, pero depende del que mece la cuna. Europa ya no es lo que era. Por lo que se ve, Rusia ya no es Europa.


© La Voz de Galicia