menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El Conseguidor

13 0
21.04.2026

Esta semana, 17.000 opositores optarán en Silleda a 2.476 plazas del Sergas. El Ayuntamiento de A Coruña ha abierto el proceso para incorporar a 29 trabajadores. Veinticinco concellos seleccionan a 74 auxiliares de la Policía Local… Oposiciones: miles de ciudadanos aspirando a un puesto de trabajo fijo y centenares de funcionarios movilizados para juzgarlos. Cuando te nombran miembro de un tribunal, tu teléfono no deja de sonar. Íntimos y desconocidos te llaman para recomendarte a alguien. Las redes sociales no se usan para el enchufe, son peligrosas, pero sí se manejan para denunciar sospechas y manejos. Una vez fui tribunal en Lugo. No había cumplido los 30, llevaba poco tiempo en Galicia y nadie me llamó por teléfono, pero una tarde vino a verme un caballero misterioso y me habló con voz de El Padrino: «Traigo un encargo de una importante familia de la ría: si aprueba usted a fulanito, no lo olvidará mientras viva». Yo era joven, pero no tonto. Razoné que, si fulanito no aprobaba, seguramente tampoco lo olvidaría mientras viviera. Y me acongojé. Afortunadamente, fulanito no se presentó, pero sí hizo acto de presencia un desconocido que, cada día, al acabar las pruebas, abordaba al tribunal en la calle, nos saludaba con mucho aspaviento, charlaba un instante de cualquier cosa y se marchaba. Era El Conseguidor, un popular pícaro lucense que ofrecía sus servicios a los opositores: «Puedo conseguir que apruebes por 10.000 pesetas». Su táctica consistía en que el aspirante lo viera hablando con nosotros. «Ya está hecho», lo tranquilizaba después. Si el opositor aprobaba por casualidad, le cobraba y si suspendía, se excusaba: «No ha podido ser», y le perdonaba el pago. Con Insta y Telegram, los conseguidores lo tienen más difícil.


© La Voz de Galicia