Quisiera mantener la misma admiración
El pasado martes, alrededor de las nueve de la mañana, los medios de comunicación empezaron a comentar todo un bombazo. Las primeras informaciones difundidas decían que José Luis Rodríguez Zapatero estaba imputado por blanqueo de capitales y que la Policía Nacional estaba registrando su despacho de la calle Ferraz, a la vez que se procedía a realizar la misma actuación en la oficina de la empresa de sus dos hijas. El shock fue brutal e inesperado, puesto que hasta ese instante se le tenía en un pedestal como ejemplo de honradez y de buen talante. Las primeras reacciones fueron en dos sentidos: los más afines a Zapatero vinculaban la imputación a la judicialización de la política, mientras los contrarios ya condenaban directamente al ex dirigente socialista (y exigían a Pedro Sánchez que convocase elecciones generales anticipadas). A la hora de comer, Zapatero envió un comunicado grabado en vídeo para negar estas acusaciones, se ofreció a colaborar con la justicia en el esclarecimiento de la verdad y afirmó que se demostrará su inocencia en........
