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Hay historias que deben ser contadas para sobrevivir…

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20.01.2026

Por Mariano Palazzo Enero, 2026

El inicio del año estuvo marcado por una gran incertidumbre que se venía acumulando y, sobre todo, acentuando a lo largo de las últimas 28 semanas del 2025. De esta manera llegamos al jueves primero de enero del 2026, y recuerdo que ese mismo día intervine en una clase sobre la Divina Comedia, dictada por el amigo Riccardo Starnotti quien administra la página Dantflix dedicada a promover la vida y obra del poeta máximo, en particular modo su poema sacro. El canto seleccionado fue el primero de la cántica del Paraíso y tal como lo justificó, esta decisión se enmarcó en el mismo hecho de que iniciaba un nuevo período y porque, además, ese día se abría un potente portal que presagiaba un tiempo de belleza y abundancia en todos y cada uno de los aspectos de la vida.

Días después, curioso por esa aseveración, busco y encuentro que los numerólogos confirman que la fecha 01/01/2026 representa una alineación numérica muy poderosa. La suma: 0 1/0 1/2 0 2 6, es igual a 1/1/1 la entrada a un portal de renovación, y cuya duración es de nueve años por lo que un nuevo ciclo recién se repetirá en el 2035. En un artículo de TyC Sports aclaran que: “Aunque no hay pruebas científicas de su influencia, este tipo de eventos suelen ganar fuerza por su carga emocional y cultural” y nosotros, en Venezuela, atrapados en un bucle infinito de ansiedad y expectativas, sin duda alguna esto del portal de renovación toma un significado mayor.

En todo caso, Franco Nembrini, uno de los mejores promotores contemporáneos de Dante Alighieri y su Divina Comedia, menciona que siempre le ha entusiasmado el hecho de que la cántica del Paraíso se abra y se cierra con el verbo mover: “La gloria de Aquel que todo lo MUEVE” (Par., I, 1), “el amor que MUEVE el sol y las demás estrellas” (Par., XXXIII, 145). De esta manera, afirma, Dante señala con gran eficacia que todo lo que sucede en el mundo, desde el movimiento de los astros hasta los avatares de la historia humana, nacen del movimiento originario del amor trinitario; en este sentido, no puedo dejar de relacionar el pensamiento del poeta medioeval con la del autor del libro: “Los sietes saberes necesarios para la educación del futuro” y considerado el último gran pensador del siglo XX, Edgar Morin, quien a sus 104 años aún sigue dando tanto de que hablar, y que ha promovido desde siempre el concepto del pensamiento complejo, un método que busca comprender los fenómenos en su totalidad cuya idea clave es que la realidad es un tejido de relaciones y, para comprenderla, hay que mirar al conjunto y las partes a la vez, además de todas sus interrelaciones.

 

De ese primer canto del paraíso dantesco, los versos del 34 al 36 han suscitado un sinfín de debates: “Poca chispa enciende mucha llama; tal vez después de mí, con mejores voces, se rogará para que Cirra responda” (NDR. Cirra era una ciudad en la Grecia antigua situada sobre el monte consagrado a Apolo, el dios de la poesía). El canto primero del paraíso dantesco es poderoso y sirve de introducción para la narración del viaje ultramundano más épico que nuestro peregrino ha enfrentado, y desde un principio establece los límites de nuestra condición terrena ya que, literalmente para un ser humano es imposible narrar lo vivido en esa dimensión donde no existe ni el tiempo ni el espacio, al punto que cuando al final del recorrido experimenta la luz de la creación y el encuentro con la Trinidad se queda corto de palabras; En este primer canto acuña también un hermoso verbo, cuya sonoridad desde siempre me ha apasionado: Transhumanar, y lo utiliza para comunicar algo que no se puede expresar con palabras y con el cual me siento plenamente identificado, ya que mi relato de hoy es imposible de comunicar verbalmente y al igual que le pasó al poeta se me quedan cortas las palabras.

En todo caso, regresando al 111, el tema me interesó mucho y para buscar más información me puse a navegar a través del mundo virtual y de repente encallé en un artículo de la BBC: “1 − 1 1 − 1 …”, la desconcertante explicación sobre cómo Dios creó el mundo. Una lectura compleja que aborda el cómo las matemáticas podrían explicar el sentido de la vida, el universo y todo lo demás.

 

En el texto se lee que uno de los intentos de demostrar la probabilidad de algo tan desconcertante como el principio de todo, se llevó a cabo con una fórmula que puede ser un poco intimidante (ver la imagen) y a pesar de representar, en apariencia, operaciones simples, si las repites hasta el infinito, se convierten en una suma que ha representado el dolor de cabeza de los más grandes matemáticos desde el siglo XVIII; dicho sea de paso, por esos tiempos la gran mayoría oriundos de la península itálica, como fue el caso del sacerdote Luigi Guido Grandi (1671-1742) quien además era filósofo, matemático e ingeniero que nació en Cremona. Su reputación lo llevaría a convertirse en 1707 en el matemático de la corte del Gran Duque de Toscana, Cosimo III de Medici. Además, ayudó en la publicación de la primera edición de los trabajos de Galileo Galilei (1718) y asesoró al papa Clemente XII sobre la reforma del calendario. Pero fue su rompecabezas conocido como la serie de Grandi la que despertó no sólo el interés de sus colegas sino también una acalorada polémica. De hecho, en su libro, publicado en 1703, “Cuadratura del círculo e hipérbola”, afirma que la suma de infinitos 0 es igual a 1/2​.

El autor explicó este........

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