Todos íbamos a ser presidentes
Más de 270 ciudadanos y ciudadanas han sentido el llamado de la República y pusieron sus nombres a disposición de los electores, para recibir patrocinios, buscando -cada uno- el respaldo de 35.000 chilenos para que ellos sean candidatos presidenciales.
El hecho no pasaría de ser una rareza risible, si es que no fuera algo sintomático de que las cosas no andan bien. Esto, pues a diferencia de lo que podría entenderse como un súbito interés del ciudadano común por los asuntos públicos, es más bien la demostración de la frivolidad y trivialidad que caracteriza a la actividad política. ¡Cualquiera puede ser Presidente! pareciera acreditar el fenómeno.
Según algunos analistas este efluvio de nombres -la mayoría ciudadanos comunes y corrientes, sin mayor preparación ni experiencia-, se debe a una confusión entre “pago........
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