Petro bajó la gasolina para ayudar al Pacto. Luego llegó la guerra en Irán
Durante su gobierno, el presidente Gustavo Petro subió el precio de la gasolina con una disciplina fiscal que hasta sus contradictores aplaudieron. Pero en plena campaña bajó 1.000 pesos el galón en dos meses. Fue una movida similar a lo que criticó como “populismo barato” de Iván Duque: aprovechar una ventana de precios bajos para ganar réditos políticos, pero en contra de las finanzas públicas. Como a Duque, poco después un choque externo, la guerra en Irán, le cobró el afán a Petro y lo obligó a echarse para atrás ante el riesgo de seguir subsidiando “los carros de cuatro puertas”.
El ministro Armando Benedetti dijo en enero en videos virales que Petro tuvo “los huevos bien puestos” y “es un berraco” por bajar la gasolina. “Ojo y se jode todo esto, que la muerte no llegue”, dijo y agregó que por medidas como esa “a todos los candidatos a la Presidencia hoy Petro les ganaría”.
La Silla documentó, con expertos, el propio gobierno y sus datos, que la decisión de bajar el precio de la gasolina en febrero y marzo de 2026 fue apresurada. Había ya señales de alerta antes de que estallara la guerra en Irán. Luego de que el conflicto disparó el Brent un 49% en marzo, el gobierno está revirtiendo, en silencio y solo parcialmente, lo que había celebrado con bombos y platillos. “Subiremos un poco más el precio de la gasolina”, confirmó el ministro Edwin Palma.
Pero el episodio evidencia el manejo discrecional que los gobiernos han hecho del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc), el esquema por el cual el gobierno sigue subsidiando el diésel o Acpm. A pesar del logro de Petro de eliminar el lastre del subsidio a la gasolina, la tentación electoral y el contexto externo adverso dejarán —igual que Duque pero en una magnitud mucho menor— un déficit que pesará sobre el próximo gobierno.
Petro pasó de la responsabilidad a la jugada política
A pesar del costo político, Petro empezó su gobierno decidido a acabar el subsidio de los precios de la gasolina, que eran de los más bajos de la región, solo por encima de Venezuela y Bolivia.
El subsidio funciona desde 2007 a través del Fepc, creado para suavizar la volatilidad de los precios internacionales del petróleo. El gobierno fijaba un precio interno distinto al internacional que cobra Ecopetrol, quien como el principal productor e importador de gasolina asume temporalmente el desfase. El Fondo debía equilibrarse solo: ahorrar cuando el precio internacional fuera menor al interno y usar esos ahorros cuando fuera mayor.
Eso no funcionó. Como el precio internacional del crudo estuvo muy por encima del interno, el Fepc tuvo que poner más de lo que recaudó. Desde su creación hasta 2019, el Fondo acumuló un déficit por $17 billones de pesos, que el gobierno Duque saneó. En 2020 hubo un breve superávit por el desplome del petróleo en la pandemia. Eso llevó a que Duque bajara el precio, a lo que Petro el año pasado llamó “populismo barato”. Pero con la reactivación económica y la guerra en Ucrania se disparó el precio. En medio de su debilidad política, durante el paro nacional, y luego en la recta final de las elecciones, Duque subió el precio apenas 150 pesos. El déficit se elevó a un monto enorme de $36,7 billones en 2022.
El gobierno Duque propuso un plan para tapar el hueco. Antes de entregar el poder pagó la deuda que pudo ($6,4 billones), el resto (más de 30 billones) quedó pendiente, y Petro tuvo que asumirlo. “El peor error fiscal de la historia de Colombia”, lo ha calificado el presidente.
El gobierno Petro optó por dos vías. Primero, pagar lo inmediato con plata del presupuesto, TES y dividendos de Ecopetrol —una decisión........
