La posesión de Abelardo en una base militar: símbolos y poder civil
Este es un espacio de debate que no compromete la opinión de La Silla Vacía ni de sus aliados.
Las democracias no solo se sostienen sobre leyes e instituciones formales, sino que se alimentan de símbolos, normas informales y rituales que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en parte de su arquitectura e identidad. La posesión de un presidente y el traspaso de mando pertenecen a esa categoría. No es un protocolo vacío ni una formalidad prescindible, sino que es el momento en el que se materializa el cambio de quién ejerce el poder, como lo ejerce y nos recuerda de donde proviene su legitimidad.
De allí que la intención del presidente electo Abelardo de la Espriella de tomar posesión en una guarnición militar resulte controversial. Aun cuando el juramento constitucional se haga ante el Congreso de la República, este escenario merece una reflexión que vaya más allá de la simpatía política y la estética del poder.
La Constitución de 1991 fue explícita al establecer que el presidente de la República tomará posesión ante el Congreso reunido en pleno. Siendo este hecho la materialización del reconocimiento de que la autoridad presidencial nace de la representación política de los ciudadanos y se inserta en un sistema de pesos y contrapesos. El Congreso no es únicamente un escenario físico, sino que es la expresión institucional de la soberanía popular y de la pluralidad democrática. Jurar allí significa aceptar que el presidente recibe un mandato limitado por la Constitución, sometido a controles y ejercido en nombre de los ciudadanos.
Esta idea ancla sus raíces en la........
