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“Voy a ser un muerto feliz”: La última confesión de un fundador del ELN

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04.07.2026

Columnista invitado Luis Daniel González.

El 9 de febrero de 1985, frente a una grabadora, uno de los fundadores del ELN habló de su propia muerte sin angustia. Yo estoy conscientemente, yo sé que en cualquier momento alguien puede atentar contra mi vida. Eso sí lo tengo yo racionalizado ya”, dijo. “A mí no me angustia […] yo creo que yo voy a ser un muerto feliz, como dice García Márquez en sus cuentos […]. Y no me angustia ya el cada día veo cambiar, que pasan los años y la muerte para mí es lógica. Es una cuestión normal.”

Creía saber quién querría matarlo: “fuerzas como el MAS, los militares ultrarreaccionarios, todos esos dueños de las riquezas, la mafia del poder en general”. Pero se equivocó de verdugo. Nueve meses después, el 14 de noviembre de 1985, y en la puerta de su casa en Barrancabermeja, un grupo del ELN lo asesinó cuando volvía de sesionar en el concejo. El país casi no se enteró pues la semana anterior aconteció la toma del Palacio de Justicia, y el día anterior ocurrió la tragedia de Armero.

Esa grabación de casi una hora, tan íntima y reveladora, es la última que se le conoce a Ricardo Lara Parada en vida. En ella narra su vida entera: el nacimiento y su juventud en Barrancabermeja, un pueblo obrero y petrolero del Magdalena Medio; su fascinación por el marxismo que inspira su viaje a Cuba en 1962; el regreso convencido de que era posible repetir aquí la revolución cubana; y la fundación del Ejército de Liberación Nacional, en 1964, junto a Fabio Vásquez Castaño. Creía sin escrúpulos en una victoria inminente de la guerrilla rural. 

Lara dijo, “Así pues, inicia la vida de guerrillera mía, ¿no? Nosotros consideramos que el famoso foco podía incendiar la pradera, como dice el Che Guevara, que mientras en un país se daban condiciones objetivas, tras la subjetiva, era posible crearlas a través de la actividad de un grupo en relación directa con el pueblo y el desarrollo de las acciones, que fueran aceptadas por la mayoría del país. Y es fácil la creación del foco y el desarrollo de esa lucha.”

Pero ya en 1985 reconocía el fracaso de esa apuesta tan romántica. “A medida que va pasando el tiempo, uno empieza a ver de que ese famoso ejército no empieza a concretarse”, que habían confundido problemas que debían resolverse políticamente con razones para la guerra. No fue el único guerrillero latinoamericano en seguir el foquismo casi a ciegas, pensando que el caso cubano podría repetirse en cualquier parte de América. Como ha mostrado el historiador Louis A. Pérez Jr., el triunfo de 1959 no fue solo obra de un foco guerrillero, dependió de las condiciones históricas propias de Cuba, empezando por una dictadura tan corrupta y asesina como la de Fulgencio Batista.

Y fue, en su origen, una revolución nacionalista, no comunista y diversa con apoyo masivo. Sólo se declaró........

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