La hora loca del Congreso, por Miguel Palomino
La semana pasada el Congreso aprobó tres normas que significan un incremento anual de por lo menos 15,000,000,000 de soles de gasto al presupuesto nacional. Para ponerlo en perspectiva, el presupuesto de 2026 bordea los 258,000,000,000 de soles. Son cifras enormes, difíciles de entender, pero lo importante es que el ciudadano promedio sepa cuánto gasta el Estado anualmente y lo contraste con qué tan satisfecho está con los servicios que le brinda.
La brecha es enorme y creciente. En 2012, la satisfacción con los servicios centrales del Estado promediaba 52%; hoy es apenas 28%, pese a que el presupuesto público se ha triplicado en esos 14 años. El dinero público en la actualidad se malgasta de una manera infame. Y no es que en el 2012 se gastara muy bien.
Lo que nos deja en claro es que estas cifras gigantescas de gasto y la posibilidad de gastar más atraen a muchas personas profundamente inadecuadas para tomar decisiones tan importantes. No sorprende que tengamos tantos partidos, movimientos y candidatos. ¿Se imaginan estar en la posición de poder gastar en quien se les antoje? ¡Un Papá Noel siempre listo para gastar en sus “amigos” porque, total, a él no le cuesta!
Cuando alguien puede gastar sin que le cueste, los controles sobre el gasto deben ser especialmente estrictos. Pero cualquier control que se ponga, siempre va a ocasionar ineficiencias. Rara vez el peso de la función pública compensa el sistema de incentivos ineficientes de la función pública. Por eso es por lo que, realistamente, el Estado debe dedicarse a sus funciones esenciales y dejar lo demás al menos imperfecto sector privado. No hay nada de ideología en esto. Simplemente el sector privado es, en promedio, más........
